El viernes pasado, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick dio una declaración muy significativa sobre su sucesor en el organismo, pues su cargo termina a mediados del año próximo.

Los tres directores generales del Banco Mundial son profesionales de primer nivel, totalmente calificados para ser sucesores , respondió a la agencia financiera de noticias Bloomberg, en Brasil.

Hablaba de Sri Mulyani Indrawati de Indonesia, Mahmoud Mohieldin de Egipto y Ngozi Okonjo-Iweala de Nigeria, quienes afirmó cuentan con las credenciales para dirigir al Banco, si coinciden con los criterios de los accionistas de la entidad .

La declaración me parece, puede ser una señal de la posición que tiene Estados Unidos, el principal accionista del Banco y del Fondo Monetario Internacional (FMI), acerca de las elecciones que vienen para renovar la dirigencia de ambos organismos.

Me explico.

Hasta ahora solo hay tres contendientes que han hecho público su interés para llegar a la elección del Director Gerente del FMI: Agustín Carstens, Christiane Lagarde y Grigori Márchenko. Solo dos de ellos han comenzado a hacer proselitismo en occidente, el funcionario mexicano y la funcionaria francesa.

Y al parecer, las economías más influyentes del mundo, integrantes del G8, ya acordaron que votarán por Lagarde, en la elección del FMI, el próximo 30 de junio.

Pero, aún cuando Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, ha hecho pública la intención de los países del G8 de votar a favor de la funcionaria, Estados Unidos no ha dicho esta boca es mía. Y es relevante, pues EU es el principal accionista del FMI con 17% del poder de voto.

EU por México

Muchos escépticos han dicho que la posición de Estados Unidos para votar por el próximo Director Gerente del FMI, está amarrada a su interés de mantener la presidencia del Banco Mundial.

Hay un acuerdo tácito entre Europa y EU de que el primero dirigiría permanentemente al FMI y el segundo al Banco Mundial. Dicen algunos analistas, que el voto de EU en la elección del Fondo, estaría condicionado al voto europeo para la elección del presidente del Banco Mundial.

Sin embargo, me parece que se pierde de vista un pequeño detalle. México es el vecino más próximo de EU, tienen muchos intereses comunes y el apoyo estadounidense tendría creo, grandes ventajas para ellos mismos.

Binomio

Hoy leía un reportaje del Diario Gestión, de Perú, donde suponían que la llegada del mexicano al Fondo, cancelaría incluso la posibilidad de que Estados Unidos ocupe la segunda silla más importante del FMI, la del subdirector gerente, cargo que desempeñará hasta agosto de este año, el norteamericano John Lipsky.

Yo creo que es exactamente al revés. Si algo estaría bien amarrado para EU, con Carstens al frente, es la silla del segundo de abordo.

Y no es por cuestión de género. Es de intereses. Los mismos que creo, pueden llevar a México a ocupar el primer relevo democrático del FMI.