Agustín Carstens reconoce que en su campaña para dirigir al Fondo Monetario Internacional (FMI), está jugando con un marcador en contra: el sistema político del voto ponderado.

La esperanza de promover un voto homogéneo de los emergentes, se ve cada vez más lejana, cuando los africanos han dado ya su apoyo público a la candidata europea. Lo que parece obvio, cuando aquellas naciones siguen tan dependientes de los donativos europeos.

Pero al ser Carstens el único candidato emergente no europeo, que sigue en la carrera por dirigir al FMI, se está jugando también la coherencia de los BRIC, Brasil, Rusia, India y China, y de los sudamericanos como Argentina, quienes han mantenido una posición radical desde que estalló la crisis subprime de Estados Unidos, allá a fines del 2006 acerca de la decadencia económica de los industrializados.

Ellos, los BRIC, han culpado explícitamente a EU y Europa de haber protagonizado la crisis financiera de este siglo. Han levantado la mano para señalar su mayor participación en la actividad económica mundial y han vociferado por un FMI más democrático.

Por ello, no creo que vayan a dar su apoyo a Lagarde. Porque irían en contra de sus propios dichos.

Si son coherentes, y se dejan de vanidades por ver quien es el emergente más sobresaliente harán de Carstens el candidato de la democracia. No el ganador, porque solo el voto emergente carece del peso ponderado para darle el triunfo.

Pero sí pueden hacerle el abanderado de un mayor protagonismo emergente. Que en los hechos, ha sido evidente.

¿Qué cómo pudo lanzarse el mexicano a una empresa quijotesca ? ¿Qué cómo pudo pretender que lograría el apoyo de la comunidad emergente que no suma en conjunto ni el 50% del poder de voto en el Directorio del FMI?

A mí me parece que hay una mano pesada, un voto ponderado importante, que le dio una promesa de apoyo. Hay analistas que aseguran que su campaña es a futuro, para la próxima elección del Director Gerente allá, por el 2017.

Yo creo que Carstens espera congruencia de los emergentes. Y que no quedará con menos del 20% del voto ponderado.