Ha muerto Carlos Fuentes, gloria de las Letras mexicanas. Fuentes ha sido, sin duda, una gran figura de la literatura. Pero en la persona de carne y hueso de Carlos Fuentes hubo otros rasgos menos conocidos y también menos luminosos. Uno de ellos, la incongruencia entre su estilo personal de vida y su posición pública frente al poder. Otra más -que es la que interesa destacar aquí-, su afinidad con las formas autoritarias de organizar la producción y su antagonismo a la economía de mercado.

Salvo algunas corrientes místicas católicas, nadie en su momento alcanzó a vislumbrar la caída del comunismo. En retrospectiva, inmensamente improbable, aparece la posibilidad de que Carlos Fuentes se hubiera pronunciado en ese sentido. Cuando Cuba cayó en la órbita soviética, lo menos que preocupó al escritor mexicano fue la implantación en ese país insular de la economía estatizada y la planificación central. Ello sin considerar que esa centralización total era propicia para la anulación de las libertades individuales y el despotismo.

Sobre todo tomando en cuenta la identificación de Fuentes con su generación intelectual, fue natural que denunciara al imperialismo yanqui. Pero resultó un gran paso extralógico partir de ahí para apoyar las fórmulas económicas del populismo (que en el fondo no es más que una expresión autoritaria). Así, escribió Fuentes, contra la anarquía empobrecedora de la libre empresa había que impulsar un Estado fuerte que asumiese la dirección total, la planificación racional y popular del desarrollo económico .

Las ideas económicas de Fuentes fueron transformadas en estrategia económica en México por Luis Echeverría y López Portillo. Una expresión del enfoque fue la inflación con endeudamiento creciente que se perpetró en esos dos sexenios. En términos de organización estructural, el régimen de Echeverría intentó crear una suerte de capitalismo de Estado pasando a manos del gobierno (por las buenas y las malas) el mayor número de empresas privadas. Cuando ya después del desastre, el régimen de De la Madrid hizo el balance de la bancarrota, descubrió que la mayoría de esos negocios operaba con números rojos. El déficit fiscal tenía un trasfondo estructural.

Carlos Fuentes fue un gran escritor de México. Es una lástima que en lo político e ideológico haya apoyado causas tan discutibles como los regímenes antidemocráticos y la economía autoritaria que suprime las libertades individuales y no ofrece una salida de verdadero progreso para las grandes masas.

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