El Capítulo General Extraordinario resultado de la intervención del Vaticano a la congregación de los legionarios de Cristo, después de que el Papa Benedicto XVI declarara criminal a su fundador, el mexicano Marcial Maciel (1920-2008), tiene como propósito volver a fundar, sobre nuevos principios y reglas a esa organización religiosa.

Como parte de ese proceso, que se celebra en Roma, el pasado jueves 6 de febrero, la congregación de manera oficial hizo público el rechazo de quien fuera su fundador al que ahora, por fin y a pesar de la evidencia que siempre tuvo a la vista, lo acusan de violador de seminaristas, de pederastia, de actos inmorales con hombres y mujeres adultos, de uso arbitrario de la autoridad y del dinero, de adicto a las drogas.

Ahora con más claridad que en otras ocasiones piden perdón a las víctimas de Maciel y también a quienes, a pesar de presentar pruebas contundentes de las actividades de éste, nunca fueron escuchados, pero sí descalificados y en algunos casos incluso combatidos, para proteger a un criminal como fue su fundador.

El capítulo inició el pasado 8 de enero y en él se discute si ya aprobarán las nuevas constituciones que, refundada la congregación, deberán ser sometidas a la aprobación del Papa Francisco.

El mismo 6 de febrero se dio a conocer la elección del nuevo Director General de la congregación, el mexicano Eduardo Robles Gil Orvañanos (61), quien sustituye al también mexicano Álvaro Corcuera.

Con esta elección está en tela de juicio, habrá que ver el proyecto de cambio profundo de la congregación, dado que Robles Gil perteneció al grupo más cercano de Maciel, con todo lo que implica, entre otras cosas, ser cómplice por omisión de los crímenes del fundador.

Ex legionarios que conocen al nuevo Director dicen que él no estaba de acuerdo con lo que hacía éste, pero que siempre se sujetó a la obediencia de sus superiores, lo que implicaba, en los hechos, cubrir el comportamiento del fundador.

El nuevo Director de los legionarios es, como también lo fue Corcuera, hechura de Maciel.

En la toma de posesión de su nuevo cargo, Robles Gil dijo que no podemos borrar el pasado, pero tenemos que aprender las lecciones, lamentar estos hechos y confiar en la misericordia de Dios .

Es cierto que el pasado de Maciel, pero también de todos los dirigentes de la congregación que lo encubrieron, entre ellos Robles Gil, no se va a borrar y los va a perseguir todos los días.

Hace tres años, cuando el Vaticano intervino la congregación con el nombramiento del cardenal Velasio de Paoli como delegado pontificio para la congregación de los legionarios de Cristo, quedó claro que la decisión era mantener a la institución, pero transformada.

Con los acuerdos del Capítulo General Extraordinario este proceso concluye formalmente. Surgen muchas preguntas. Una es la central: ¿Los legionarios cambiaron? La historia responderá. En todo caso la congregación ya nunca será lo que fue.