La decisión de invertir responde al rendimiento esperado del proyecto, ya que implica aumentos o cambios en la calidad del acervo de capital disponible para producir, de lo cual es factible esperar un aumento en los flujos de ingresos. Los avances tecnológicos en los últimos 20 años nos han mostrado cómo la posición competitiva de muchas empresas, su participación de mercado o el nivel de bienestar de una familia cambian cuando se toman decisiones de invertir. Las empresas invierten en investigación y desarrollo tecnológico y las familias en capital humano, aunque no es raro que las familias inviertan en investigación y desarrollo tecnológico y las empresas en capital humano.

La decisión de muchas personas de emigrar a otra región o a otro país implica una inversión de recursos financieros, así como afrontar algunos riesgos, por lo que este tipo de decisiones debe traer aparejada una expectativa muy alta de ingresos, ya que de otra forma no se realizaría. Conforme más alto es el ingreso actual de las personas, mayor debe ser el ingreso esperado, y así se puede observar, en el extremo, que muchas personas deciden emigrar simple y sencillamente porque en su lugar de origen no tienen opciones. Hoy día se dice que ya se detuvo el flujo de personas que decide emigrar al vecino del norte, aunque el diferencial de ingresos y oportunidades entre ambas economías incluso ha crecido, lo que obliga a ser más selectivo sobre las variables que uno observa antes de concluir que los flujos se detuvieron.

Hoy se habla de la escasez de talento, que no es otra cosa que la falta de recursos humanos con capacidades y habilidades específicas para ocupar ciertos puestos. En próximas entregas nos ocuparemos de explorar algunas hipótesis al respecto, aunque hoy mencionamos una que debe ocupar a los candidatos, referente a la falta de calidad en las instituciones educativas. Las familias cada vez gastan más en educación privada y la autoridad no se ocupa de verificar la calidad de los servicios de muchas instituciones. El enorme negocio es, sencillamente, ingresar altos volúmenes de jóvenes y verificar que salgan al mercado con un título, que no les garantiza ni siquiera una entrevista de trabajo. Las empresas no encuentran talento ni los jóvenes empleo, el resultado: ninis, empresas no competitivas y una economía que no crece.

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