Girar la carencia a crear ,

Chou Lao 

El Consejo Mexicano de Hombres de Negocios anuncia que sus miembros invertirán más de 30,000 millones de dólares durante el 2013 y que esa cifra puede llegar a 50,000 millones, y si se le suman la Inversión Extranjera Directa y la inversión pública en infraestructura o en otros rubros, se podría estar por arriba de los 100,000 millones de dólares.

Algunos cálculos indican que un crecimiento de la economía por arriba de 4% requeriría nuevas inversiones de alrededor de 175,000 millones de dólares anuales.

Una meta que debería lograrse de aquí al 2018, si se quiere generalizar la competitividad, consolidar el mercado interno y aprovechar en algo más de un cuarto el bono demográfico laboral que durará alrededor de 25 años.

Se está en el sin-horizonte de la posibilidad. Sin-horizonte, curva que no se encuentra ahí, disponible, a la mano, como si con mirar bastara, hay que construirla.

Tal es el dilema del capital: hacer mundo o destruirlo, hacer lugar a los singulares o dejarlos sin lugar. El capital no es propiedad de los inversionistas sino del proceso de hacer mundo y de hacer lugar. Un proceso de creación, en su fase actual, de creación global. La crisis europea y los problemas fiscales de Estados Unidos lo advierten casi en forma trágica, un grito, una pregunta, ¿qué hace el capital? No puede sólo dormir y especular. Su finalidad es crear mundo.

Max Weber analizó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo esa fuerza creativa. En lo individual, se manifestaba en el ascetismo de los capitalistas, cuya última figura ejemplar la encarnó Paul Getty, creador y principal accionista de ATT en la década de los 70 del siglo XX. Paul Getty y sus zapatos raídos, una imagen proverbial. Ahora empieza el ciclo del capital virtual en la globalización. Un punto de posibilidad de su rizo creativo y de la emergencia de un nuevo espíritu. Nadie sabe -escribe Max Weber- quién ocupará en el futuro el estuche vacío, y si al término de esta extraordinaria evolución surgirán profetas nuevos y se asistirá a un pujante renacimiento; (...) o si, por el contrario, lo envolverá todo una ola de petrificación mecanizada y una convulsa lucha de todos contra todos . Curva de la posibilidad global que, si también levanta el espíritu, el ánimo, llevará al país a una revolución inédita.