Manuel Cavazos Lerma gobernó Tamaulipas entre 1993 y 1999. Inspirado en el nacionalismo revolucionario de Carlos Salinas de Gortari y apoyado en la superchería, vio impávido la expansion del Cártel del Golfo.

Justo por eso, ayer vivió una de las peores mañanas de su vida. En funciones de delegado especial del CEN del PRI en Aguascalientes, se había alejado de tierras tamaulipecas para permitir el crecimiento de la carrera política de su primogénito, Manuel Cavazos, quien es dirigente del Frente Juvenil Revolucionario en la entidad fronteriza y va como candidato a primer regidor en la planilla tricolor que compite en Matamoros.

El domingo 27, el joven Cavazos se había trasladado a Ciudad Victoria, donde se reuniría con el candidato a Gobernador, Rodolfo Torre Cantú. Juntos volarían -el lunes, al mediodía- a Matamoros para acompañar al candidato a la alcaldía, Alfonso Sánchez, al cierre de campaña.

Se vieron a las 10:30 de la mañana en la casa de Torre Cantú. El convoy lo formarían tres camionetas: la Suburban del candidato y su gemela, donde se trasladaban a veces sus invitados especiales, a veces sus guardias de seguridad. Y la tercera, del joven Cavazos. Cuando apenas salían de los límites de la ciudad para enfilar rumbo al aeropuerto, el vehículo del dirigente juvenil se rezagó; se le había pinchado un neumático. La casualidad quiso que salvara la vida.

Torre Cantú viajaba en un vehículo de lujo. Quizá si hubiera contado con una unidad blindada, otra sería la historia. El comando que los acribilló actuó como otros grupos que operan en Nuevo León y Michoacán: usó un camión para frenar el paso del convoy del candidato. Después, los acribillaron.

El candidato del PRI en Tamaulipas no era el único bajo amenaza.

Justamente Carlos Lozano de la Torre, el abanderado tricolor en Aguascalientes, en la víspera había recibido un par de mensajes y tuvo que reforzar su seguridad.

Fue hace una semana. Coincidió con el ataque perpetrado por un grupo de saboteadores a un almacén del Instituto Electoral de la entidad hidrocálida, donde estuvo a punto de detonar una granada. La vigilancia en esos inmuebles se incrementó con la presencia de policías federales y estatales, pero se descuidó la seguridad de los candidatos.

Para el gobierno federal no hay dudas: detrás del asesinato de Rodolfo Torre está la mano del crimen organizado. Para la cúpula del PRI y el gobierno de Tamaulipas, tampoco hay dudas: Los Zetas son los responsables de los hechos. Este grupo ya había tratado de agredir al gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, quien desde principios de año cuenta con un perímetro de seguridad que involucra a una docena de elementos de formación castrense.

Hubo ráfagas de metralleta contra la casa de gobierno, en Ciudad Victoria, y una irrupción al despacho del Procurador, donde dejaron un mensaje y una bala. El gobernador Hernández, desde entonces, evita hacer traslados largos.

Al grado que ha viajado más kilómetros por helicóptero que por vía terrestre.

El ataque contra el candidato Torre Cantú no puede asumirse como un asesinato político. Y registra un antecedente ominoso: el accidente que sufrió, hace tres semanas, la avioneta del candidato priísta en Quintana Roo, Roberto Borge, en Playa del Carmen y que dejó un saldo de nueve personas fallecidas. Hubieran sido 10, si el abanderado no hubiera aceptado, de última hora, la invitación que un empresario hotelero le formuló para quedarse a comer.

La nave, que formaba parte de la flota aérea del exgobernador Joaquín Hendricks, acababa de recibir mantenimiento. Las investigaciones sobre los hechos se mantendrán en secreto, lo mismo que la información sobre las amenazas que habían recibido Torre, Borge y Lozano.

La noticia del atentado contra Torre Cantú provocó una crisis política y de seguridad que amenaza con salirse de control.

Este atentado , dijo el presidente Felipe Calderón en cadena nacional, es un ataque contra toda la sociedad y las instituciones democráticas y, por lo tanto, es un hecho que demanda una respuesta unida y firme por parte de los que creemos en la democracia .

Con una duración de 10 minutos, el mensaje se tradujo en un llamado a la jerarquía del PRI para cerrar filas y sumarse a la lucha contra el crimen organizado emprendida por el gobierno federal.

Y es que el PRI y Los Pinos, en las últimas dos semanas, se la han pasado riñendo.

Enfrentamos un enemigo común: la delincuencia organizada , definió el presidente Calderón, quien llamó a los priístas a prohibir la injerencia de crimen organizado en los procesos electorales. Este exhorto, sin embargo, tuvo una gélida acogida en el seno del PRI.

No es un tema de los estados. Finalmente, el gobierno federal tiene que salir y garantizar nuestra seguridad , reclamó el candidato priísta al gobierno de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre.