Transcurría la quincena de noviembre del 2006. Juan Rafael Elvira Quesada exalcalde de Uruapan y entonces encargado de área industrial en la Profepa había sido citado por el presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, al que lo unía un estrecho vínculo político y familiar.

El funcionario foxista intuyó la razón de la llamada y se preparó para el acuerdo. Dentro de una carpeta llevaba un análisis del funcionamiento de la Secretaría del Medio Ambiente (había iniciado el sexenio como subsecretario de Alberto Cárdenas Jiménez) y también, una hoja con tres nombres inscritos: aquellos a quienes consideraba con mayores méritos para convertirse en el titular de esa área, en la administración calderonista.

En las semanas previas, el equipo de transición había analizado los expedientes de los dos prospectos para la Semarnat: Julia Carabias, quien fue titular de esa dependencia en el sexenio zedillista y Gabriel Quadri de la Torre, expresidente del Instituto Nacional de Ecología.

Ambos, con sólidas trayectorias académicas y fuertes apoyos. Ambos, con egos elevados y justificados protagonismos, llevaban una década de antagonismo y competencia. Su tendencia al conflicto, pero sobre todo el veto de algunos sectores panistas, llevó a Calderón Hinojosa a ofrecer ese cargo a su paisano, quien sugirió al próximo Presidente de la República aprovechar el expertise de los adversarios e integrarlos al gobierno federal.

Carabias quedó a un tris de convertirse en la Directora General de la Conagua. Quadri de la Torre, en cambio, ni siquiera quiso atender las llamadas o valorar un premio de consolación. En efecto, su carácter -explosivo, a menudo; siempre intenso y apasionado- lo llevó a alejarse del panismo, mismo que se dio el lujo de despreciarlo durante dos sexenios.

(En la campaña foxista, dentro de un consorcio que se hacía llamar G-20 , ayudó a la construcción de una propuesta ecológica para el gobierno del cambio , pero los head hunters escogieron a Víctor Lichtinger para hacerse cargo de la Semarnat).

Con fuertes nexos con altos dirigentes priístas, sus afectos sin embargo estaban en la causa de Marcelo Ebrard, con el que tuvo trato intermitente hace 20 años cuando ambos trabajaron en el equipo de Manuel Camacho Solís y con quien se volvió a reencontrar gracias a la secretaria de Ecología del gobierno capitalino, Martha Delgado.

Paradojas del poder: Ebrard no pudo avanzar en la carrera presidencial y en cambio, este ingeniero y economista, reconocida autoridad en materia de medio ambiente y desarrollo sustentable, estará en la boleta presidencial.

Un chilango. Un ciudadano sin experiencias previas en los terrenos de la política partidista o las campañas electorales, que llegó a la nominación del partido de La Maestra Elba Esther Gordillo gracias al vínculo que construyó con el actual líder nacional de Nueva Alianza, Luis Castro Obregón cuando ambos impartían cursos y diplomados en la Universidad Iberoamericana.

El dirigente partidista logró el aval de la familia Gordillo para poner su as bajo la manga en la mesa de la candidatura presidencial, luego de que Patricia Mercado, Manuel Espino y Esteban Moctezuma dese­charan las insinuaciones de representar al partido del magisterio.

Hubo un momento en que los estrategas neoaliancistas valoraron no inscribir a precandidato presidencial alguno. Era la peor solución posible. Por lo demás, la negociación con Quadri fue tersa y fructífera.

Nueva Alianza tendrá un ciudadano como candidato a la Presidencia. Un ecologista en el partido de la educación. Un neoliberal, crítico acérrimo de la ineficiencia y el parasitismo de los sindicatos. Un compañero de estas páginas, cuya capacidad y pasión es valorada por moros y cristianos, que sin embargo ahora tendrá que dar amplias explicaciones sobre esta incursión en la política.

Si tu quieres verlo así, es el candidato más chiquito de los cuatro , refiere uno de los líderes de Nueva Alianza que validaron la nominación, pero ya verás: pondrá en jaque a los demás por su estilo provocador y su conocimiento sobre la agenda medioambientalista .

En su presentación como precandidato único a la Presidencia de la República por Nueva Alianza, Quadri de la Torre lució como lo que es: un experto Gabriel en sustentabilidad, cambio climático y aprovechamiento energético. ¿Y la educación?

Nueva Alianza, con su candidato presidencial, robará las banderas ecologistas al Partido Verde, concentrado desde hace mucho en otra agenda (el endurecimiento de las sanciones penales a secuestradores o el mejoramiento del abasto de medicinas en los hospitales públicos).

¿Elba Esther quiere robarle al Niño Verde un pedazo del electorado clasemediero?

Quadri de la Torre aseguró que no conoce personalmente a Elba Esther Gordillo y nada hace pensar que sus dichos alteren la realidad. El temperamento mercurial de ambos personajes hará necesario buen referee para lidiar entre ellos. Al tiempo...

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