Una de las demandas más sentidas por el sector de transporte aéreo en nuestro país desde hace más de 30 años, fue la creación de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), organismo que al final se concretó a inicios de este sexenio y que constituye uno de los pasos más significativos hacia la institucionalización de la aviación civil. No sobra decir que durante muchos años, en especial entre el 2000 y el 2014, uno de los principales problemas fue la rotación de empresas de transporte aéreo: así como nacían, morían muchas.

En el lapso que comentamos (2000-2014) hubo un promedio de una quiebra de aerolínea por año. Por otra parte, las empresas que en su día pertenecieron al Estado, Aeroméxico y Mexicana, fueron rescatadas y revendidas una y otra vez. La falta de institucionalidad en las empresas y en las instancias gubernamentales cobró su precio en el 2010, cuando México fue clasificado como país en categoría 2 de la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) y esto impidió que Volaris e Interjet tomaran inmediatamente el lugar de Mexicana al cese de sus operaciones.

Las que ganaron ese lugar fueron las empresas estadounidenses y hasta el momento han conservado ese sitio como las dominantes. Otro de lo puntos que la industria señaló incesantemente fue la falta de una política de Estado de largo plazo, consensuada y enfocada a hacer de nuestra aviación mexicana una industria sólida.

La conformación de la AFAC fue entendida como un paso hacia la institucionalización y la creación de un servicio civil de carrera, de un plan de largo plazo y de una política de Estado que estaba cocinándose en su seno, al menos hasta ayer 30 de noviembre, día en que Rodrigo Vázquez Colmenares dejó de ser el director de la naciente institución, lo cual no es una buena señal para el sector porque en escasos dos años, este funcionario logró ganarse la confianza de los operadores y de muchos actores de la industria a través de un plan de trabajo bien estructurado y la toma de medidas encaminadas a darle solidez a la industria en el largo plazo.

Llama la atención que se deslice que Vázquez Colmenares dejó de atender el tema de la auditoría de la FAA, cuando precisamente esta es la primera vez en 50 años que la autoridad de Aviación Civil se prepara convenientemente para esta auditoría que ocurre cada 10 años. Además, la propia Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) acaba de hacer un reconocimiento a la labor de México en el sector, ya que sólo Brasil y nuestro país han logrado recuperar su ritmo de crecimiento entre los países de América Latina y de buena parte del mundo.  Por otro lado, justo en estos dos años se ha logrado mantener un récord aceptable de seguridad operacional y -a pesar de la pandemia- un ordenado sistema de supervisión. Es verdad que muchas aerolíneas no están hoy en día en su mejor momento para presumir su viabilidad financiera pero... ¿qué aerolínea del mundo lo está? En realidad, ni siquiera la FAA puede presumir de ser 100% eficaz en las regulaciones que auditan.

Vázquez Colmenares se merece un reconocimiento y ojalá que su equipo siga adelante con la labor iniciada. Lo merecemos.