No existe nada permanente, excepto el cambio.

Heráclito, filósofo griego

En un artículo publicado por la Universidad de Purdue, se hace referencia a una pintura del siglo XIV en la que se describe una lectura de un profesor en una clase magistral dentro de una universidad de la Italia medieval. La conclusión inicial, a partir de lo que ahí se muestra, es que hoy los modelos, en muchos sentidos, esencialmente permanecen sin cambio; aun cuando también se reconoce que se ha empezado a sentir el efecto de los cambios tecnológicos en los esquemas y modelos de educación.

La pregunta fundamental es si a partir de reconocer los acelerados cambios en la sociedad derivados de los cambios tecnológicos, estamos siendo capaces de adecuar los modelos de educación, capacitación, generación de competencias de habilidades y preparación, ya no sólo para los cambios actuales, sino para enfrentar un futuro que hoy en muchos sentidos, desconocemos cómo se presentará.

Esta semana, he tenido la oportunidad de tener reuniones de trabajo en algunas de las principales universidades públicas y privadas de España y uno de los factores comunes es la preocupación por asegurar que los estudiantes de los distintos programas estén recibiendo la preparación, los conocimientos y las aptitudes necesarias, para que puedan enfrentar en el mercado laboral los profundos cambios tecnológicos que afectan a la economía y a las distintas industrias, con tendencias en proceso que desconocemos cómo se materializarán o qué profundidad tendrán en los siguientes años.

Un ejemplo se advierte en el hecho de que, aún hoy en distintas universidades a nivel mundial, continúan existiendo licenciaturas como informática o ciencias computacionales, cuando la tecnología no es ya un sector económico, ni un área específica dentro de las organizaciones; la tecnología es algo que está presente incluso en sectores que se pensaron ajenos a dichos cambios como el agropecuario. Por su parte, en las organizaciones, la complejidad de los procesos relacionados con la interacción digital en los mercados, en temas como el Internet de las Cosas, la automatización de procesos y el manejo de datos masivos, generados por la interacción entre las empresas y los consumidores; requiere de habilidades en parte generalizadas para las personas que incursionan en el mercado laboral y, en otra medida, profundamente especializadas, con conocimientos que hoy solamente son accesibles en ciertos centros de estudio.

Una de las muestras de esta transformación tiene que ver con el cambio en la relevancia que han tenido en el pasado los programas de estudio y, en los empleos, de las áreas de conocimiento denominadas económico-administrativas, ahora hacia las ciencias duras, tanto en las universidades como en la demanda laboral.

Conocimientos que en el pasado se pensaban reservados para la investigación académica, como la física o la matemática avanzada, hoy se requieren (y son pagados muy por encima del promedio de otros empleos), casi para cualquier industria en crecimiento, que requiere enfrentar ahora, de manera estratégica, los cambios en los modelos de consumo y de comportamiento de los mercados.

En países como México, desafortunadamente persiste aún una lejanía importante de muchos universitarios hacia las ciencias duras. En parte como resultado de modelos educativos con importantes carencias en la formación de un sólido conocimiento matemático; en parte por falta de información oportuna; los estudiantes se mantienen en muchos casos distantes de estas áreas de conocimiento incrementando la complejidad de los retos que enfrentarán en su porvenir profesional.

Resulta fundamental reconocer que, en países como el nuestro, la legislación y la normatividad requieren también adaptarse a la velocidad de los cambios y no sólo permitir, sino propiciar la transformación de los modelos educativos.

Las sociedades, que no respondan con velocidad y dinamismo para educar a sus jóvenes, con una visión de adaptación acelerada a los cambios futuros y que les permitan incluso desaprender conocimientos ahora caducos, estarán condenando a generaciones enteras a la imposibilidad de acceder a los empleos mejor remunerados que la economía demande.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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RaúlMartínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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