En la casa de los panistas, en la colonia Roma del Distrito Federal y no en la Universidad de Stanford fue donde, por primera vez, Felipe Calderón Hinojosa fustigó el pasado autocrático de los regímenes priístas y exhortó a las bases del blanquiazul a recuperar la herencia de sus fundadores.

Impensable, la existencia de la democracia en México sin el aporte del PAN, definió el Ejecutivo Federal aquella noche del jueves 26 de mayo. Esa frase -casi textual- como las que siguen, fueron referidas por asistentes a la apertura del Museo del PAN y a la inauguración de la Biblioteca María Elena Álvarez de Vicencio, instalados en la sede del comité regional, que preside Obdulio Ávila Mayo.

A seis meses de que el PAN inicie formalmente el proceso de selección de sus candidatos para la madre de todas las elecciones (2012), la cúpula del blanquiazul quería dar una señal incuestionable de que la ciudad de México es prioritaria. Y qué mejor que la presencia de Calderón y su esposa, Margarita Zavala.

Las invitaciones se restringieron a cuadros panistas que radican y militan en el DF, así como diputados -locales y federales- senadores, jefes delegacionales y funcionarios del gabinete presidencial.

Un evento completamente fuera de la agenda presidencial. En la página de Internet de Los Pinos no existe registro alguno del discurso del Primer Mandatario o de la presencia de la Primera Dama; mucho menos de la asistencia del secretario de Educación, Alonso Lujambio y de una veintena más de funcionarios federales de distintas dependencias, como el director general de la Conagua, José Luis Luege Tamargo. Entre los ausentes: el senador Santiago Creel; la diputada federal Gabriela Cuevas; el delegado en Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, y el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, quien en la víspera había anunciado a los cuatro vientos que buscaría la candidatura presidencial...

Lujambio Presidente , Lujambio, Presidente , gritaron los asambleístas Fernando Rodríguez Doval y Mariana Gómez del Campo, quienes esperaban el arribo de la comitiva presidencial, junto con el secretario general del PAN-DF, Mauricio Tabe, y el director del Instituto Nacional de la Juventud, Mike Carreón.

Nadie, hasta ese momento, había recorrido las instalaciones, cuya museografía estuvo a cargo del académico Jesús Gastelum Lage. Bien podría tratarse del museo más pequeño del DF. Y es que, en un espacio de apenas 20 metros cuadrados, se hace un raudo recorrido por los personajes, las fechas y los triunfos más importantes logrados por el partido fundado por Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna en 1939. Lo más peculiar está contenido en una urna transparente, la vitrina de recuerdo, que exhibe diversos objetos antiguos del partido. En frente, una computadora muestra un video con algunos momentos cumbre del blanquiazul.

La pobreza de las fotografías y las piezas de esta colección contrastan con la riqueza del acervo de la biblioteca -más de 7,000 volúmenes-, la cual se caracteriza por estar especializada en Ciencias Políticas. Sería la envidia de cualquier universidad privada, como el Tec de Monterrey o el ITAM.

Los militantes tuvieron restringido el acceso al evento; sin embargo, pudieron ser vistas por la militancia panista en el DF en videostream partes del discurso presidencial; además, fueron divulgadas en Ciudad Azul, el órgano de difusión partidista, donde consta que Calderón Hinojosa -al igual que hizo en Palo Alto, California, tres semanas después- llenó su discurso de remembranzas familiares, de evocaciones a su padre, Luis Calderón de la Vega, y a su primer mentor en la política partidista, Abel Vicencio Tovar.

El tono de la reunión fue marcado por el anfitrión, Obdulio Ávila Mayo, quien arropó sus palabras de bienvenida a la pareja presidencial en el misticismo: Durante 71 años, soñadores y visionarios han luchado por la democracia librando batallas, usando como lanza las ideas y como escudo el humanismo, contra dinosaurios pragmáticos que se decían dueños de nuestra voluntad, de nuestros destinos. Nuestro origen es claro, a pesar de que nacimos como oposición, lo hicimos a la luz del día, aun cuando disentir no estaba permitido y la política estaba trastocada por la corrupción .

Animado por esas evocaciones, Calderón Hinojosa destacó la necesidad de difundir entre los mexicanos menores de 26 años (enfatizado de la redacción) que hubo una época de autoritarismo en la que, desde la oposición, el PAN fue la única fuerza política que defendió las libertades económicas y políticas .

Sin embargo, lo más críptico -y por ende, lo más rescatable- del discurso presidencial quedó encapsulado en la siguiente frase: La división interna es la parte más difícil, lastimosa e hiriente de un partido político. De igual forma, se presentan momentos difíciles en la definición de las candidaturas... y las expulsiones .

En las tareas de recuperar su historia y de imbuir ánimo a la militancia, el dirigente del PAN-DF prepara un segundo campanazo: la apertura de un centro de atención ciudadana -con farmacia y dispensario incluido- que llevará el nombre del expresidente Vicente Fox Quesada.