Felipe Calderón Hinojosa es el primer panista que pierde la presidencia de la república, pero no quiere ser el primer ex presidente en perder el partido. Por eso apenas se conocieron los resultados de la elección federal del 1 de julio, con la estrepitosa derrota para Acción Nacional, el titular del Ejecutivo arrancó una intensa agenda de giras por medio país para inaugurar obras o revisar programas federales. Durante julio, Calderón visitó los estados de Veracruz, Michoacán, Sonora, Morelos, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco y Veracruz.

Junto a la agenda oficial, el presidente desarrolla en paralelo una agenda partidista. En cada entidad convoca a una reunión con panistas que pertenecen al Consejo Nacional, el máximo órgano de gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) entre asamblea y asamblea. Puede decirse sin equivocación que, durante este mes, para Calderón esta agenda partidista ha sido más importante que las tareas como titular del Ejecutivo. Además ha hecho decenas de llamadas y ha convocado a varias reuniones con panistas, en Los Pinos. El resultado es que en menos de un mes, el presidente se ha reunido con más de la mitad de los panistas que integran el Consejo Nacional y con los principales cuadros y dirigentes de dicho partido.

Si bien la primera reacción de Calderón fue culpar a los candidatos por no saber presumir los logros de su gobierno, como dijo a panistas de Veracruz el 5 de julio, en las siguientes reuniones el mandatario ha planteado un discurso autocrítico para dar paso, después, a su proyecto de refundación de Acción Nacional. Gobierno que no refrenda, es un gobierno que no cumplió. No cumplimos , dijo Calderón a los consejeros panistas de Jalisco con quienes se reunió en la casa de gobierno el miércoles 25 de julio.

Tras admitir su error, Calderón hace un discurso en el que también señala los errores de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota, el principal que menciona es que la candidata perdió dos meses de campaña en decidir si quería continuidad del gobierno calderonista o un cambio de fondo; al final Josefina se perdió al proponerse como diferente, pero sin que el electorado viera dicha diferencia.

Los consejeros panistas escuchan a un Calderón preocupado no sólo por la derrota sino por la posible desaparición del PAN. Para ello cita los casos de partidos demócrata-cristianos, como el de Italia y Venezuela, quienes desaparecieron una vez que perdieron el gobierno.

A fin de que al PAN no le ocurra lo mismo, plantea una refundación.

El proyecto de reforma del PAN lo escuchan los consejeros de viva voz, pero lo hizo público a través de una carta firmada por los ex dirigentes Luis H. Álvarez, Luis Felipe Bravo Mena, Germán Martínez y César Nava. Calderón sostiene que el PAN requiere definir qué hacer con su militancia, en el sentido de reducirla pero que sea de mejor calidad; propone revisar los métodos de elección para impedir el caso de Vázquez Mota con apenas dos meses de campaña frente a seis años del candidato priista Enrique Peña Nieto y doce años del progresista Andrés Manuel López Obrador; elección de dirigentes partidistas estables; y discusión para que el financiamiento público se dedique a las campañas y no al gasto corriente partidista.

Contra lo que se ha especulado, Calderón no intenta hacer una mayoría de consejeros para remover a Gustavo Madero en la sesión del Consejo Nacional del próximo 11 de agosto. Sería provocar crisis partidista , escucharon consejeros de Jalisco decir al mandatario.

Pero de lo que no hay duda es que Calderón se ofrece como el dirigente que puede encabezar la refundación de Acción Nacional, por ello propone asamblea nacional antes de dejar la presidencia. Sin embargo, las fuerzas panistas contrarias a Calderón no están quietas.

Tanto el Yunque como otras fuerzas propondrán su propia agenda de cambio. Calderón ya perdió el gobierno, está por verse si no pierde también el partido.

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