Es un hecho que en la lucha antitabaco aún hay mucho por avanzar y en los siguientes meses arreciará la discusión, pues la industria tabacalera no cejará en contraargumentar: que si los empleos, que si los cultivadores de Nayarit, que si bajará la recaudación de impuestos...

Lo mejor que podría pasar es que nuestras autoridades de salud no quiten el dedo del renglón de aumentar el impuesto a la cajetilla del cigarro para llevar su precio al consumidor a 50 pesos por cajetilla.

De acuerdo con un estudio que está sacando a la luz el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con sede en Cuernavaca, Morelos, sólo este nivel de aumento en el precio es el que ya formaría verdaderamente un desincentivo, sobretodo para los jóvenes, que empiezan con el hábito a más temprana edad de lo que en su momento los adultos fumadores de hoy. Elevar el precio de la cajetilla de 30 a 50 pesos (lo cual se lograría subiendo el impuesto de 64% actual a 75% sobre el precio final) sería la estrategia costo-efectiva más eficiente; la que tendría un resultado inmediato sobre todo entre jóvenes y mujeres donde hoy está el foco de la lucha y la más fuerte para la prevención, porque no sólo hace que se reduzca el consumo, sino que previene que los jóvenes inicien.

En otros países donde se ha logrado bajar el tabaquismo ha sido con estos niveles de impuestos.

El Departamento de Investigación sobre el Tabaco, conformado al interior del INSP, lo tiene claro: está comprobado que por cada 10% de aumento del precio del cigarrillo, se disminuye 5% el consumo. Entonces para tener resultados, el porcentaje sobre el precio al consumidor debe elevarse en otras 11 décimas de punto.

No será fácil conseguirlo dado el intenso cabildeo de la industria del tabaco entre nuestros legisladores cada vez que éstos suben el tema al pleno. Pero México no puede dejar de lado las estrategias establecidas en el Convenio Marco para el Control del Tabaco firmado con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ahí hablan de que el aumento de impuestos debe ir emparejado con una política integral sostenible que incluya: prohibir completamente la publicidad, prohibir el acceso a menores de edad, prohibir la venta de cigarrillos sueltos, colocar mensajes gráficos de desincentivo en la cajetilla, hacer contrapublicidad para evitar el consumo, establecer clínicas de ayuda para dejar de fumar (hay apenas 300 en el país).

La OMS también plantea como imprescindible lograr que los ambientes estén 100% libres de humo de tabaco.

Y ahí también nos atoramos. Miguel Ángel Toscano, titular de la Cofepris, marca los errores cometidos por los legisladores en el último cambio de ley al contraponerse al Convenio marco internacional de la OMS en tres aspectos específicos:

1. No emitieron una prohibición total de la publicidad. Permitieron publicidad en revistas para adultos sin definir qué es una revista para adultos.

2. No fomentaron espacios 100% libres de humo de tabaco; decidieron permitir espacios 70-30.

3. No definieron recursos para vigilar el cumplimiento de la ley.

Se quedaron a medias tintas.

Si tenemos entre 13 y 14 millones de fumadores, ubicándonos entre los 20 principales fumadores del mundo, en ese nivel se pueden dimensionar nuestros costos sanitarios. Por eso es que no hay alternativa más que seguir los pasos de otros países que han combatido el tabaquismo con todo, como Europa, Singapur, Japón, e incluso en ciertas zonas de Estados Unidos donde han logrado bajar la prevalencia.

Boehringer México

Boehringer Ingelheim México se ha ganado un lugar cada vez más importante dentro de la multinacional con sede en Alemania y ahora que recién estuvo aquí su CEO mundial, Andreas Barner, se hizo tangible que es un centro estratégico de producción para abastecer el mercado estadounidense, es decir, EU, Canadá y México (exportan 60% de lo producido aquí), pero también somos una atractiva plataforma de lanzamiento para sus innovadores. Entre ellos, ya preparan los que estiman serán próximos blockbusters: linagliptin, para tratar la diabetes tipo 2; flibanserina, que ya se ubica como el próximo Viagra femenino; dabigatrán, un anticoagulante para pacientes con fibrilación auricular, y otro par de compuestos para cáncer de mama, de pulmón y de ovario.