Que un hijo muera antes que su padre o su madre es una injusticia de la vida. La lógica de la existencia indica que los padres nos iremos antes que los hijos. Cuando sucede lo contrario, el dolor debe ser muy profundo. Si así ocurriese, queda el cariño y la solidaridad de amigos y parientes, sobre todo de éstos, y entre más cercanos mejor, que si bien no aminora el dolor, lo atempera.

Lo sucedido a la familia Moreira Rodríguez con la muerte de José Eduardo no se le desea a nadie. También es imposible que cada víctima del crimen organizado que cae en el país reciba las atenciones oficiales que recibió el hijo del que fuera Gobernador de Coahuila y Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. Para atender a todos de la misma manera, sería preciso contar con 20 subprocuradoras de la PGR; 15 jefes del Estado Mayor Presidencial de la Sedena; 17 jefes del Estado Mayor General de la Armada de México; 24 directores generales del Cisen; 19 comisarios de la Secretaría de Seguridad Pública federal; tres o cuatro comandantes de cada región militar del país y 17 secretarios de Gobernación. Sólo con esa cantidad, aproximadamente, de funcionarios en rotación diaria se podría cubrir, con más o menos suficiencia, la cantidad de muertos que el crimen organizado produce cada 24 horas en el país. En la inteligencia que las precitadas autoridades tendrían que repartirse de manera equitativa para que no se aparentara favoritismo hacia ningún occiso. Algo importante, los allegados de los asesinados en paquete -por ejemplo, los 14 cuerpos sin vida encontrados en Veracruz el 12 de junio pasado- sólo serían visitados por un solo grupo de funcionarios, ya que si el deudo de cada muerto tiene que recibir la visita de un conjunto de jefazos no alcanzarían los jefes. Otra desventaja de que el mismo grupo de altos burócratas fuera uno por uno con los deudos de la matanza colectiva es que no alcanzaría el tiempo para encontrar los cadáveres sin echarse a perder. Para evitar lo anterior, lo mejor sería juntar a la camarilla de dolientes con el equipo de funcionarios. El pésame tendría que ser colectivo y deberá que escribirse un panegírico ecléctico que se acomode a las cualidades de todos.

El distanciamiento

No estoy seguro si fue Balzac el que dijo que todo poder es una conspiración permanente . Lo haya dicho don Honorato o Rafael Acosta Juanito, la frase rezuma sabiduría y es aplicable al medio y a la actualidad nacional. En el México del priísmo es común que el Gobernador en turno -como antes lo hiciera el Presidente y, tal vez, reinicie la costumbre- nombre, intervenga, mueva todas sus influencias, que no son pocas, para nominar a quien lo suceda en el cargo. La finalidad es que le cubra las espaldas; lo proteja; le limpie el escritorio si lo hubiese dejado sucio; encuentre y vuelva a esconder algún esqueleto que de casualidad se le haya quedado al antecesor en el clóset. En fin.

Obviamente, es de suponer que para dejar a un sucesor, es necesario que éste reúna condiciones de lealtad y amistad en grado superlativo. No obstante ello, han sido muchos los casos que aún en la creencia de haber encontrado al heredero idóneo, éste conspire -condición sine qua non del poder- contra su antecesor y, por ende, el predecesor confabule contra su legatario.

¿Cuánto duró la buena relación entre Salinas de Gortari y Zedillo? Sólo unos días, los que van de la toma de posesión al error de diciembre -del 1 al 19-. Se cuenta que Luis Echeverría, ya como candidato del PRI, a suceder a Gustavo Díaz Ordaz, en la universidad nicolaita de Morelia, se le ocurrió la tremenda pifia -e hipocresía- de pedir guardar un minuto de silencio en honor a los estudiantes muertos en 1968, lo que provocó el enojo de Díaz Ordaz y jefes del Ejército que pensaron en enfermar al candidato para sustituirlo. López Portillo cuenta en su libro Umbrales que un día antes de entregar el poder, se reunieron para cenar su hijo José Ramón con el colaborador más íntimo de su sucesor y éste le dijo: En lo personal, amistad; en lo político, para estabilizar al país, tendremos que fregar a tu padre . ¿A quién hizo enojar Luis Donaldo Colosio para sólo durar cuatro meses como candidato a la Presidencia?

Lo anterior viene al caso porque, en la búsqueda de noticias locales del estado de Coahuila que den un poco de luz sobre el pavoroso caso del joven Moreira Rodríguez asesinado, uno se entera que muy poco después de que Rubén Moreira fuera nombrado -obviamente con la anuencia de su hermano Humberto- como candidato del PRI a la gubernatura de dicha entidad, las cosas entre ellos comenzaron a enfriarse. Del enfriamiento, los hijos de la misma madre y del mismo padre pasaron al franco distanciamiento y, de ahí, a retirarse el habla. Al parecer, Humberto sintió que su hermano, al permitir correr la información sobre el endeudamiento de la entidad, y lo peor, dejando que la percepción social fuera que la deuda sólo era imputable al Moreira que gobernó primero, Rubén fue desleal con el profesor. Esa falta de fidelidad por parte de su hermano y sucesor le costó el puesto de máximo jerarca del PRI nacional.

Fue muy comentado en Saltillo que hace unas semanas tuvo lugar el bautizo del menor de los hijos del exgobernador, acto al que no asistió el actual Gobernador ni nadie de su gabinete. Lo mismo ocurrió en los funerales de José Eduardo, ni el tío Rubén Moreira ni sus subalternos hicieron acto de presencia.

La viuda de Moreira Rodríguez, Lucero Davis, aportó un argumento que repercute en la teoría de las desavenencias entre los Moreira al condenar al tío a través del Twitter: @rubenmoreiravdz. No sabes gobernar!!! Esto es tu culpa maldito!!! Renuncia .

Nepotismo

El concepto nepotismo proviene del italiano nepote o nipote (sobrino) y hacía referencia a la preferencia exagerada de los Papas por favorecer con cargos públicos a sus parientes -especialmente a sus sobrinos.

A pesar de la mala relación entre los hermanos Moreira e, inclusive, del inoportuno Twitter de la viuda de Moreira Rodríguez, Rubén Moreira tuvo cierta preferencia por su sobrino José Eduardo, al que le dio trabajo como coordinador regional de programas sociales para el gobierno de Coahuila. Si bien es cierto que en el último mes le retiró la camioneta blindada marca Cherokee. A cambio se le dio una camioneta pick up y el acompañamiento de una patrulla.

Como informó ayer en El Economista Rubén Torres, fuentes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) manifestaron que, de acuerdo con las evidencias que arrojaron los 16 peritajes y 21 declaraciones ministeriales, el crimen fue causa de una venganza. Todo tendría el fondo de un desagravio por parte de Los Zetas, tras la muerte de Alejandro Treviño Chávez, sobrino de Miguel Ángel Treviño Morales El Z-40, uno de los principales cabecillas y fundador de esta organización criminal.

Antes de ser asesinado, Moreira Rodríguez sostuvo una plática telefónica con su amigo y colaborador Guillermo Arzola, a quien le comentó que se dirigía a una cita con el subdirector de Operaciones de la Policía Municipal de Ciudad Acuña, Rodolfo Castillo Montes, quien al decir de la Procuraduría estatal está en calidad de arraigado, junto con otros 39 elementos de Seguridad Pública de Ciudad Acuña, los cuales se encuentran bajo sospecha de pertenecer o colaborar con Los Zetas en el estado.

Sicilia y Moreira

Tan lejano uno de otro en sus afanes públicos, en sus expectativas de vida, en espiritualidades y reputaciones. Tan cercanos en el dolor de perder la vida de un hijo en la flor de la edad. Tan idénticos en el dolor, consonantes en el llanto.

¿Cuántos faltan?

¿La muerte de José Eduardo será la sangrienta estafeta que Felipe Calderón Hinojosa le entrega a Enrique Peña Nieto para que herede la obstinación por una lucha contra un enemigo mejor equipado y que ha penetrado las líneas de los supuestos fieles?

Ni uno más. ¡Por piedad!