Durante su conferencia de prensa de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador contó cómo en el 2006 la gente le decía que no votaría por él porque sus adversarios decían que si ganaba la elección presidencial, “se iba a caer la bolsa” y que, a quienes le decían esto, les contestaba para convencerlos de que no perderían nada si se caía el mercado bursátil mexicano: “Oye, pero si tú no tienes inversiones en la bolsa”.

La realidad es que, contrario a lo que afirma AMLO, a todos los mexicanos sí nos afecta un desplome del mercado bursátil y más si es como el que ha ocurrido en lo que va de este año, en que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se ha derrumbado 18.39% (sólo en lo que va de marzo ha caído 20.99 por ciento).

Para empezar, los 66 millones 262,234 trabajadores que tienen una cuenta registrada en alguna de las 10 administradoras de fondos para el retiro (afore) se verán afectados porque el ahorro de cada uno de ellos ha perdido valor. En febrero pasado, de acuerdo con datos difundidos vía Twitter el día 29 de ese mes por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), “el valor de los activos administrados por las afores disminuyó 26,410 millones de pesos”. La Consar recomendó a los ahorradores “no cambiarse de afore o realizar retiros por desempleo o matrimonio para evitar incurrir en pérdidas y esperar a que los mercados regresen a la normalidad y las minusvalías se reviertan”.

Habrá que ver en cuánto ha disminuido el valor de estos ahorros durante el mes en curso, en que tanto la BMV como las principales bolsas de valores del mundo han sufrido pérdidas descomunales.

Al cierre de febrero pasado, 5.52% del dinero que manejan las afores estaba invertido en instrumentos de renta variable nacional, es decir, en acciones de empresas mexicanas que cotizan en la BMV.

Pero no sólo la caída de la BMV afecta el valor de los ahorros administrados por las afores. También el desplome registrado en las demás bolsas del mundo ha contribuido a ello, ya que 12.92% del dinero de los ahorradores está invertido en instrumentos de renta variable internacionales, en acciones de empresas que se compran y venden en bolsas de Nueva York, Londres, París, Frankfurt, Shanghai, por mencionar a las más importantes, que, en lo que va del año, han sufrido caídas aparatosas.

Al cierre de febrero pasado, 16.72% de los ahorros estaban invertidos en instrumentos de deuda privada nacional, es decir, bonos de deuda emitidos por empresas mexicanas, muchas de las cuales enfrentarán problemas para pagar sus obligaciones en caso de que siga agravándose la situación económica del país.

En resumen, nada indica que, por lo menos en el corto plazo, “los mercados regresen a la normalidad y las minusvalías (de los ahorros) se reviertan”.

Los 31.3 millones de mexicanos que trabajan en la informalidad y no tienen cuenta en una afore también se ven afectados por la caída de las bolsas, en vista de que los problemas que enfrentan la mayoría de las empresas que en ellas se cotizan afectan el desempeño de la economía en general.

Así que no les digan, que no les cuenten: los desplomes de los índices bursátiles nos afectan a todos sin excepción. Me canso ganso.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.