Las compañías han pecado tradicionalmente de una corta mira en cuanto a los impactos que generan sus actividades, centrándose de manera exclusiva o principal en aquéllos asociados de manera directa a la operación, dejando de lado los generados en su cadena de suministro. Estos impactos también son responsabilidad de la empresa, indirectamente relacionados con ella, debido a que su generación está asociada a los requerimientos que realizan a sus proveedores. Hacer caso omiso de ello conduce además a importantes riesgos operativos y reputacionales, por incidentes en el abastecimiento ante compañías en la cadena cuya sustentabilidad es muy discutible, que pueden enfrentar huelgas, sanciones o violaciones de los derechos humanos con graves consecuencias.

En primer lugar es esencial que la compañía tenga claro su enfoque de la sustentabilidad, cómo va a desarrollar una estrategia al respecto y que cuente con un código de ética que rija el desempeño de sus colaboradores. Sin tener ordenada la casa de uno, difícilmente se puede pedir lo mismo a los demás. A partir de ese momento, el desarrollo de un código específico para proveedores o la aplicación del corporativo son esenciales para fijar las bases de la relación, ampliables en un listado de requerimientos que puede estar enriquecido a partir de estándares internacionales y las mejores prácticas del sector. Para completar las reglas del juego se fija si su cumplimiento es obligatorio para el establecimiento o mantenimiento de la relación en caso de que ésta ya exista, o un variable que enriquece el posicionamiento al momento de la selección. Hay que evitar aproximaciones dogmáticas pero también lavadas de cara , y será lo crítico del aspecto e impacto los que finalmente sustenten la aproximación elegida.

Llegados a un marco de relación con criterios de sustentabilidad, alcanzamos el momento de las auditorías. La compañía ha de plantear una revisión del cumplimiento de las condiciones señaladas, bien de manera directa por sus equipos o través de terceros. En este último caso es importante el involucramiento activo de la compañía en la selección y seguimiento del trabajo del auditor, para evitar el incumplimiento de niveles básicos de escrutinio. Aún queda en la memoria el incidente del Rana Plaza en Bangladesh en el 2013, con más de 1,000 fallecidos por el derrumbe de un edificio que albergaba talleres textiles y había sido auditado previamente, entre otros casos de negligencia que han acontecido en los últimos años.

Pero la aproximación a los proveedores depende del tamaño y grado de desarrollo de los mismos, no pudiendo aplicarse un enfoque común a todos. En el caso de las pymes es clave que la compañía, además de establecer el umbral de cumplimiento, apoye a las empresas para que lo alcancen, mediante la aportación de recursos técnicos que contribuyan a mejorar las condiciones de operación y el apoyo en la institucionalización de los aspectos laborales, sociales y ambientales. El desarrollo de proveedores es pieza esencial en la consecución de una cadena de suministro sustentable.

En el caso de grandes proveedores, que en muchos casos ya disponen de estrategias y programas de sustentabilidad, la aproximación ha de fundamentarse en el desarrollo de iniciativas conjuntas, la generación de sinergias que permitan ampliar el impacto positivo así como la identificación de otras oportunidades en las que seguir trabajando.

Para poder hacernos cargo de nuestros impactos como compañía debemos seguir lo alargado de nuestra sombra, identificando aquello que cubre los posibles impactos y trabajando de manera colaborativa para que la huella sea en positivo.

*Consultor sénior de Cambio Climático y Sustentabilidad en EY México;

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