La espectacularidad de la apertura energética en hidrocarburos ha centrado la atención en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Y en cierta forma ha eclipsado el desmantelamiento del otrora poderoso monopolio de la electricidad, sin competencia por casi 80 años (78 para ser precisos) consecutivos: la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En medio de una delicada condición financiera, con un pasivo laboral extraordinario y elevados costos de operación, la CFE se somete a una cirugía mayor que implica su separación legal, contable, funcional y estructural, para fomentar el acceso de competidores.

Piel monopólica, el desprendimiento

Es una separación estructural que implica el desmantelamiento de su condición monopólica. Es mucho más drástica por ejemplo que la separación funcional que realiza, en el sector de las telecomunicaciones, Telmex, de Carlos Slim.

La CFE se ha tenido que subdividir en 13 subsidiarias y filiales (11 y 2). Y en su consejo de administración corporativo participan cuatro consejeros independientes: Enrique Zambrano, Rubén Flores, Luis de la Calle y Blanca Treviño. En las subsidiarias participan 11 consejeros independientes más.

Al mismo tiempo, la apertura energética significa para el exmonopolio enfrentar a competidores de talla mundial: Iberdrola, Abengoa y Endesa, entre otras interesadas en generar electricidad.

Compartir y competir

Hoy la CFE, dirigida por Jaime Hernández, enfrenta la competencia de 30 empresas de energía. Ya operan en México, desde hace dos años.

CFE enfrenta la competencia de los gigantes de la electricidad que vienen por los “clientes calificados” es decir los industriales y comerciales, cuyas tarifas son las únicas que no estarán reguladas.

Este umbral ha venido bajando paulatinamente y eventualmente podría tener competencia para los pequeños usuarios en México.

CFE seguirá atendiendo a los usuarios residenciales y domésticos, que son casi 90% de los clientes.

La CFE mantiene el control de las redes de transmisión y de distribución por razones de seguridad y la confiabilidad en el sistema.

Pero ahora CFE tiene la obligación de garantizarles a sus competidores el acceso abierto y de poder llevar a cabo interconexiones en un tiempo establecido por un regulador independiente.

Otro cambio importante es que hoy las tarifas eléctricas las determina un regulador que es independiente de la CFE; ésta no es juez y parte.

Abatir pérdidas y costos

Para ajustar sus costos, el primer paso que dio la CFE fue renegociar el sistema de pensiones; se redujo en cerca de la mitad el pasivo laboral, que es la carga pensionaria futura de la CFE.

Con ello se ahorra a los mexicanos un costo cercano a 320,000 millones de pesos.

No hay una empresa pública o privada que pueda acreditar una transformación y una reducción de costos de esa dimensión.

Además, ha bajado sus costos operativos (diferentes a los combustibles) en cerca de 13 por ciento.

En el 2017 rebasó el objetivo y para este año 2018 la meta es tres veces más retadora.

En el resultado del 2017 frente al 2016, la pérdida de CFE disminuyó en cerca de 88 por ciento.

Su objetivo es que en el 2021 alcance el equilibrio financiero sostenible con una reducción de costos operativos cercana a 20,000 millones de pesos.

Robo y cultura del no pago

En el 2017, CFE presentó ante la PGR más de 25,000 denuncias penales por casos de robo de energía eléctrica.

Del 2010 a la fecha se ha logrado reducir el robo de la energía en cerca de 30 por ciento.

La meta fijada hace cuatro años fue que para este 2018 las pérdidas de energía se ubicaran en un nivel de entre 10 y 11 por ciento.

Países desarrollados de la OCDE pierden en promedio 6% de la energía que transita por sus redes.

México está cerca de 11.6 por ciento. Y estará entre 10 y 11% al final de este año.

Hoy ya hay regiones del país donde se pierde incluso menos de ese 6 por ciento.

Lo paradójico es que la cultura del impago se registra no sólo en la economía informal o los asentamientos irregulares.

Se registra entre algunas entidades de la República Mexicana y en municipios del país.

Una de las zonas de mayor afectación es la zona centro del país, que hasta hace algunos años era atendida por la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Así las cosas, la antigua empresa monopólica se está reconvirtiendo, al tiempo que se sanea y compite, todo sin morir en el intento. Al tiempo.

Atisbos

Dice la flamante directora de la Bolsa Institucional de Valores (Biva) María Ariza que sólo faltan dos casas de Bolsa para que se complete el total y pueda comenzar a operar en julio próximo.

El consejo de administración de Prosa designó a Alejandro Morales Bustamante director general, en sustitución de José Molina. Morales tiene casi 20 años de experiencia en los medios de pago. Fue vicepresidente de Desarrollo de Negocios en Visa México y country manager de Panamá y El Salvador, con Visa.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.