La comisión antimonopolios tomará hoy una de las decisiones más difíciles de su historia.

Y lo tendrá que hacer en una de las coyunturas en las que los cinco comisionados que integran el pleno de la Comisión Federal de Competencia (CFC) están más divididos que nunca. Y lo deberá hacer en una coyuntura de rivalidad empresarial extrema entre quienes se disputan el mercado de las telecomunicaciones y en medio de fuertes ataques personales a la cabeza más visible del órgano regulador.

La CFC tendrá que decidir si autoriza o no a Televisa, de Emilio Azcárraga Jean, que adquiera 50% de las acciones de Grupo Iusacell -a un precio de alrededor de 1,600 millones de dólares- propiedad de su competidor en el negocio de la televisión, Ricardo Salinas Pliego, mandamás de TV Azteca.

En los últimos días, previos a la decisión histórica, el presidente de la comisión antimonopolios, Eduardo Pérez Motta, ha estado sujeto a presiones públicas y abiertas por parte de uno de los regulados.

El magnate del Ajusco, en su peculiar estilo, amenazó con demandarlo por presunta filtración de información privilegiada a los analistas de Scotiabank, aunque horas después se retractó y exhortó al diálogo a Pérez Motta.

Cuádruple play, la clave

El tema fundamental es que Televisa-Iusacell podría, si obtiene la autorización de la CFC -de realizar la operación de compra-venta-, convertirse en la primera empresa de gran calado en el país en ofrecer a escala el servicio de cuádruple play: voz, video, datos y telefonía fija y móvil.

La decisión positiva en favor de Televisa-Iusacell sería un fuerte golpe para el grupo de Slim Helú. La decisión es crucial para tres de los más importantes empresarios del país: Carlos Slim, poseedor de los negocios más importantes en telefonía fija y móvil (entre muchos otros negocios); Emilio Azcárraga Jean, propietario del principal negocio de televisión en México (que incluye televisión abierta y televisión de paga por cable y vía satélite), y Ricardo Salinas Pliego, propietario de la privatizada televisión estatal, ahora llamada TV Azteca y de una de las más poderosas cadenas de comercialización de electrodomésticos, entre otras muchas empresas.

La autorización sería negativa para Slim en términos del mercado de las telecomunicaciones; sería muy positiva para Azcárraga porque obtendría una ventaja muy importante con la explotación del cuádruple play, y permitiría a Salinas Pliego obtener una ganancia económica muy importante y evitar la quiebra de Iusacell.

Adicionalmente, Azcárraga y Salinas se fortalecerían frente a su rival común: el hombre más rico del mundo.

Escenario de una resolución

La CFC tiene tres alternativas para mañana: autorizar la operación, no autorizar la operación o autorizarla de manera condicionada.

El pleno tendrá que resolver mañana mismo y en un caso extremo la fecha fatal es el próximo 7 de febrero. La resolución la definirá la votación de los cinco comisionados que se anticipa será muy cerrada.

Competencia, el nombre del juego

En México, prácticamente nadie niega que se requiere una mayor competencia en el negocio de las telecomunicaciones.

Los precios en telefonía móvil son un tema de discusión cotidiana por su elevado costo para los usuarios finales.

También está claro que la falta de competencia en el sector ha impedido la atracción de inversionistas extranjeros.

Las más recientes licitaciones de espectro radioeléctrico registradas en el 2010 así lo dejaron ver.

Uno de los objetivos de tales licitaciones era atraer nuevos concesionarios de servicios móviles. Había espectro disponible para los concesionarios actuales y para otros dos nuevos competidores.

En aquella ocasión se pusieron a disposición del público más de 90 Megahertz en bandas de frecuencia óptimas para servicios de telefonía e Internet de banda ancha móvil.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los comisionados de la Cofetel, en particular de Gonzalo Martínez Pous, para convencer a operadores móviles grandes de otras latitudes para invertir en México, nadie quiso venir.

No quisieron invertir por la marcada concentración de 70% del mercado de telefonía móvil en un solo operador.

Consideraron que había barreras de acceso y que en México no se aplica la ley para generar condiciones equitativas.

Las licitaciones 20 y 21 se realizaron sin la participación de nuevos inversionistas, nacionales o extranjeros.

Gran parte del espectro quedó libre y en desuso. Quedaron desiertos 30 MHz en el bloque nacional y otros 30 MHz que la Cofetel no licitó.

CUENTOS VERAS

Eduardo Pérez Motta ha dicho en distintas ocasiones que el mercado de telecomunicaciones es un juego para grandes inversionistas. Si no hay competidores extranjeros que vengan, por lógica tendría que permitirse que adquiera mayor tamaño alguno de los inversionistas locales. Pero será hoy cuando se tome la decisión y se conozca la resolución de la comisión antimonopolios.

Twitter: @marco_mares