Hoy nos evitamos efectos tangos y tequilas, porque México adoptó un modelo híbrido de flotación cambiaria. No es totalmente libre a las presiones del mercado, pero las intervenciones públicas han sido mínimas desde 1995, cuando se instituyó.

La libre paridad, junto con otras medidas de estabilidad macroeconómica, ha hecho del peso mexicano una de las monedas emergentes más resistentes durante estos nuevos episodios de volatilidad.

Por eso cuando en estos tiempos despegan los especuladores con ímpetus carroñeros a adelantar que el peso tendrá peor suerte que la actual y que además será durante más tiempo, se deja ver un espíritu especulador.

Los que adelantan que durante todo el año el dólar estará caro frente al peso o tienen una bolita de cristal o bien tienen interés en que así suceda. Desean ver una mayor depreciación para obtener alguna ganancia cambiaria.

Hay elementos suficientes para explicar las presiones actuales, el principal patrocinador de la inestabilidad de los mercados emergentes es la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed).

Este miércoles, la Fed despejará la duda sobre si cierra más la llave de su plan de liquidez, a través de la limitación adicional de su compra de bonos y con ello aumenta la salida de capitales de los mercados emergentes.

Pero a la par de esta situación anunciada, está la inestabilidad del minitango argentino. El pésimo manejo financiero del gobierno de Cristina Fernández más las corridas en contra de la moneda local propiciaron la peor devaluación en una década en ese país. El contagio al mundo emergente ha sido inmediato.

Pero una cosa es la burbuja especulativa, que puede alcanzar contagios importantes en Turquía u otros países, y otra es aprovechar el río revuelto para especular con el peso mexicano.

Aquellos que compraron dólares hace no mucho tiempo por debajo de los 12.80 pesos hoy tienen especial interés en que se mantenga la depreciación del peso, para que puedan vender caros sus dólares y obtener una buena ganancia en pesos.

Los mercados de futuros de Chicago adelantan que monedas como la mexicana no podrán regresar a niveles previos, pero tampoco anuncian depreciaciones superiores a las que se han conseguido en estos momentos de especulación.

Adelantar que el dólar estará más caro es una incitación a comprar dólares con fines especulativos. Va a ser muy difícil que un aprendiz de especulador pueda obtener una ganancia cambiaria comprando a 13.50 esperando que se pueda vender al menos en 14 pesos por dólar, lo que implicaría, con el spread del mercado, que la paridad superara los 14.50.

No, no hay manera de saber si el dólar seguirá más caro todo el año o bien si regresará a niveles inferiores a los 13 por cada billete.

Lo que hay es la certeza de que el mercado descontó ya una vuelta más al tapering de la Fed. Y a partir de ahí tendremos un silencio del banco central de Estados Unidos hasta finales de marzo. Los capitales reordenarán sus flujos, pero tampoco hay razones para pensar en redireccionamientos catastróficos.

Las cuentas financieras mexicanas son suficientemente sanas, las reservas están en un nivel respetable y las expectativas positivas comparado con lo que ocurre en Argentina, Turquía, Brasil o la India.

Por lo tanto y a la luz de las experiencias previas del comportamiento cambiario, lo más probable es que la información sea exactamente al revés: es previsible que el dólar no esté tan caro hacia finales del año.