En la secundaria y en la preparatoria, allá en el Colegio de la Salle de León, Guanajuato, tuve un maestro, José Lozano, que estaba afiliado al PAN. Cuando menos fueron dos, que yo recuerde, las veces que se postuló para una diputación y perdió.

Impartía dos materias: Historia de México y una que se sacó de la manga, llamada Problemas Socioeconómicos de México. Sus clases eran verdaderos mítines panistas. Benito Juárez y todos los liberales que impulsaron la Leyes de Reforma eran traidores a la patria. Afortunadamente, yo tenía en mi casa otra visión del mundo y la historia, libros y revistas plurales, progresistas, tolerantes y liberales que compraba mi padre republicano español.

Sin embargo, a querer o no, escuchaba la ideología panista que trataba de imbuirnos el profesor Lozano. Ésta consistía en la práctica del bien común, la honestidad, la dignidad, la solidaridad y el respeto a la persona humana, lineamientos que están planteados a partir de los principios fundamentales de la Iglesia Católica.

Gobernaba el país Adolfo López Mateos que, según el maestro Lozano, era comunista. Lo cual era una manera de ver comunistas con tranchete y todo porque Adolfo, el joven, se proclamó de izquierda dentro de la Constitución y de atinada izquierda . Con esta última frase se hicieron juegos de palabras, se decía que en el reparto de cuotas y canonjías el Presidente le había dicho a la fracción progresista de la política nacional: a ti nada, izquierda.

El señor Lozano heredó de su padre un rancho relativamente cercano al centro de León, ciudad que empezaba a expandirse. Fraccionó el rancho Fraccionamiento Los Fresnos y comenzó la venta de terrenos. Para esto, no me pregunten por qué pero yo en ese entonces tenía un caballo en el que cabalgaba por las lomas que lindaban con dicho fraccionamiento. Una tarde, un rancherillo tenía dos vacas pastando en los terrenos ya fraccionados. Llegó el señor Lozano en su automóvil. Se bajó de muy mal humor y le dijo al dueño de las vacas que éstas no podían estar comiendo el pasto de sus terrenos. Vacas, vacas azuzó el ranchero a sus animales para llevárselos . Sí dijo Lozano , vacas, con el buey que las está arreando. Él no me vio. Su actitud fue tan soberbia y prepotente que cayó de mi gracia. Me regresé pensando: ¿Y el bien común? ¿Y la solidaridad y el respeto a la dignidad humana? ¿Qué daño le hacía el ranchero con sus vacas a los terrenos? Al otro día vi al profesor en misa.

Comulgó. Pinche mocho hipócrita dije para mí.

Como ése tuve varios ejemplos de panistas proclives a la doble moral. Tal vez por eso no me sorprende el caso del llamado moche que no es otra cosa que el movimiento submarino por debajo del agua que llevó a cabo el coordinador de la diputación federal del PAN, Luis Alberto Villarreal, al exigir el pago de una comisión a cambio de la asignación de recursos para obras. Esto lo supimos de boca del alcalde de Celaya, el también panista Ismael Pérez Ordaz, quien aseguró que el municipio que gobierna recibió 160 millones de pesos para pavimentaciones, de los cuales diputados de su partido le exigieron una comisión de 35 por ciento. Además del pago de la comisión, debería contratar para realizar la obra a una constructora relacionada con el grupo del diputado Villarreal.

La filtración de la grabación en la que el edil celayense comenta la tranza es parte de la guerra sucia que se libra en Acción Nacional para hacerse del poder interno. A este mismo objetivo responde el hacer pública la conversación telefónica entre el senador Ernesto Cordero y el diputado Fernando Rodríguez Doval en la que el ex Secretario de Hacienda, habló sobre las rapillerías neologismo que significa ejecutar pillerías y ser ave de rapiña que hacen adentro del partido. En el precitado diálogo, Cordero incita a Rodríguez Doval a hundir a Madero y a Villarreal, a los que considera unos pinches ladrones

En la sede de Acción Nacional, se respira un fétido olor a corrupción que escandaliza a la militancia y que aleja a los pocos simpatizantes que le quedan al instituto político del bien común y del humanismo. Se aproxima la elección interna para nombrar al Comité Ejecutivo Nacional, los candidatos a presidirlo son el calderonista Ernesto Cordero, el propio Madero, que busca su reelección, y Juan Manuel Oliva que cuando fuera Mandatario estatal en Guanajuato se le llamó El Góber Costoso porque pagó 450,000 pesos del erario a la empresa Asesoría Política para que le hicieran una imagen de persona decente. Paradójicamente fue imposible hacerle tal imagen precisamente por lo que se gastó en lograrla.

Se esperaba que Josefina Vázquez Mota se uniera a los contendientes pero, al parecer, no lo hará. Se supo que no ha encontrado la sonrisa idónea con la cual presentarse.

José Luis Luege Tamargo quiere entrar para completar el póquer de candidatos pero están fuertes las patadas bajo la mesa. A ver si no le dan agua.

El proceso electoral se efectuará en próximo mayo. El mes está que ni mandando hacer, pues se augura que los comicios serán un desmadre.