Las pugnas intrapanistas o los malos resultados del gobierno de Felipe Calderón? Desde que Josefina Vázquez Mota cayó hasta el tercer lugar en los comicios presidenciales -en julio del 2012- han pasado casi 18 meses. En este mismo lapso, al interior del PAN ha ocurrido un intenso y a menudo ríspido debate interno, que trata de esclarecer responsabilidades para reencauzar la maquinaria partidista. Un sector de la cúpula partidista, cercano a Los Pinos hasta que entregaron el poder presidencial, propuso refundar la institución. Otros sectores -tanto en la periferia como en el centro- apelaron a recuperar los principios tradicionales de los fundadores. Y mientras, la dirigencia nacional, con Gustavo Madero al frente, reiteró su propuesta de ciudadanizar la organización, depurando su membresía y acabando con las posturas maximalistas.

En vísperas de la celebración de su 75 aniversario y de renovar a su Comité Ejecutivo Nacional, el PAN ingresó en un camino sin retorno. En el estreno de su estatuto y con un nuevo marco reglamentario, está en curso la renovación de sus 300 consejeros nacionales. La batalla entre calderonistas y maderistas tuvo su primer capítulo y hasta que concluya -el próximo domingo- no será posible hacer un primer balance.

Tanto ganadores como perdedores están ensimismados; buscan asegurar consejeros para después ir a conseguir los votos de los militantes que refrendaron su registro. Más preocupados en ganar en el 2014, sin poner la mirada en el 2015, han olvidado entender la mentalidad de los votantes. Ese ejercicio -que en todo caso no debería ser exclusivo de una formación partidista- permitiría evaluar el desempeño mismo de candidatos, estrategas y publicistas, pero también determinar la determinancia de los ciudadanos, tanto de los que acudieron a votar, como de los que se abstuvieron. A casi un año y medio de los comicios federales del 2012, sin dudas sobre la legitimidad de los resultados computados por el IFE y validados por el Tribunal Electoral, todavía se escuchan explicaciones inverosímiles. Hace poco, un consultor político foráneo preguntaba, con extrañeza, si era cierto que el candidato presidencial de Nueva Alianza, Gabriel Quadri, había en realidad ganado los debates, como presumen los dirigentes de ese partido.

Más allá de la carrera de caballos y de las encuestas de coyuntura que milimétricamente la registraron, está un paquete de cuatro estudios electorales preparados por un grupo de académicos e investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas. Se trata del Estudio Nacional Electoral (ENEM 2012) que, durante distintos momentos del proceso electoral, recabó datos sobre la opinion de los votantes mexicanos.

Este sondeo electoral estuvo a cargo de Rosario Aguilar y Ulises Beltrán y forma parte del acervo del Banco de Información para la Investigación Aplicada en Ciencias Sociales. Puede consultarse en línea en: http://hdl.handle.net/10089/16800. Allí se establece con claridad que las redes sociales de los electores importan y que en México, como en el resto de las democracias consolidadas, el voto es una poderosa herramienta de evaluación del gobierno. Y también que las campañas efectivamente influyen en el comportamiento electoral de los ciudadanos. La exit poll de la ENEM 2012 dejó ver que después del 2 de julio, los votantes recordaban menos los anuncios de campaña de Enrique Peña Nieto y de Josefina Vázquez Mota, pero más los de Quadri y los de AMLO. Una posible explicación de este fenómeno es que los dos primeros candidatos tenían más anuncios que los dos últimos al momento de llevar a cabo el primer levantamiento de este estudio.

En el 2012, confirmaron los investigadores del CIDE, tanto la inseguridad como la adjudicación de responsabilidad por la situación de violencia prevaleciente en ese momento pesaron en el ánimo de los electores casi en la misma magnitud que la situación económica.

Aquellos votantes que evaluaban de manera negativa estos rubros votaron por partidos diferentes al PAN, o sea, se dio un voto de castigo , indica el apartado de las conclusiones, aunque es relevante destacar que las personas que percibían un clima de violencia más alto tendían a abstenerse más que las personas más optimistas al respecto .

Otras conclusiones de ese valioso estudio: recibir regalos por parte de los partidos no aumenta la participación ciudadana en las urnas, pero apoyar de alguna manera a un candidato sí motivaba más a las personas a votar. En suma: el votante mexicano utiliza el voto como herramienta de evaluación del gobierno y si está involucrado en la campaña, tiende a votar más que las personas que no participan.

EFECTOS SECUNDARIOS

ESTILOS. Invitado por un empresario chino, el gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, alista una gira de trabajo por aquella nación asiática. La confirmación de ese viaje, sin embargo, estaba supeditada a la autorización de Los Pinos. Luego sale uno, hay eventos nacionales y nos preguntan ‘dónde anda’ , es mejor pedir permiso , explicó el Mandatario priísta, quien por esa salida al extranjero también podría perderse la plenaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores, programada para mediados de febrero en Puebla.