Bertha Elena Luján Uranga había declarado que los dirigentes acreditados de la Asamblea Nacional Constitutiva del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) habían excedido el quórum legal y dio comienzo a la plenaria, con 125 delegados en las gradas del auditorio del Plan Sexenal y Andrés Manuel López Obrador, su máximo dirigente, en la mesa de debates.

Al mediodía del domingo 26, después de que Martí Batres Guadarrama, presidente del Comité Ejecutivo Nacional, presentara su informe, vino la primera votación, para la aprobación del estatuto, la declaración de principios y el programa de acción del partido en ciernes.

Una mayoría de 120 votos -de acuerdo con los escrutadores- aprobó los documentos básicos, con dos votos en contra y siete abstenciones. El penúltimo punto del orden del día abriría una nueva consulta a la asamblea.

En el foro, los asistentes -entre los que estaban los delegados numerarios, integrantes del CEN, el Consejo Nacional y una docena de legisladores federales que se sumaron a sus filas- volvieron a levantar sus boletas, con un tache rojo, y una palomita verde al reverso.

Aprobado por unanimidad , proclamó Batres. ¿Y con cuántos votos? , inquirió una voz no identificada. La primera respuesta fue 211. Corrigió, 206, después de ordenar los papeles que tenía en la mano. Peculiar estilo de democracia directa de la cúpula del movimiento lopezobradorista.

Entre una y otra votación, no pasaron 10 minutos. Y hubo 77 votos más en la segunda que en la primera. Ese diferencial -explican delegados nacionales a la asamblea constitutiva de Morena- es una llamada de atención a la dirigencia nacional, una primera moción de censura, por su autoritarismo y su falta de palabra . Resulta que el sábado 25 hubo un encuentro de los dirigentes de los comités nacional y estatales, en la que se materializó la molestia de los mandos medios partidistas con el nuevo estatuto, que faculta al CEN a designar a los encargados de las estructuras electorales locales y amplio margen para administrar las prerrogativas y decidir sobre el gasto ordinario y el gasto en tiempos de campaña. El compromiso de Batres y de Raquel Sosa Ensástiga -representante de AMLO en ese cónclave- para corregir esa redacción, se olvidó.

Al día siguiente, el pleno de los delegados a la Asamblea Constitutiva de Morena privó a su dirigencia de un respaldo unánime. En la ruta de convertirse en la fuerza política de izquierda más vigorosa de México, el movimiento encabezado por AMLO podría perderse en su propio laberinto. Y mientras tanto, deberá aguardar al veredicto de las autoridades electorales, que califican la legalidad de los partidos políticos en gestación.

Hace un año, las directivas de 56 distintas organizaciones -entre APN y asociaciones civiles- notificaron al IFE su intención de constituirse como partidos políticos; pero 16 de ellas presentaron escritos de desistimiento y otras 10 fueron descalificadas. Uno de los requisitos para obtener el registro de partido político es la celebración de 20 asambleas estatales o 200 distritales, con la acreditación de 3,000 o 300 afiliados, respectivamente, de acuerdo con el esquema elegido. De las 26 organizaciones que pasaron el primer filtro, 11 registraron su calendario de asambleas: ocho tomaron la ruta estatal y tres -entre ellas Encuentro Social y el Frente Humanista, que impulsan Ignacio Irys Salomon, Ignacio López Pineda, Mario García Sordo y Laura Cortés Aguilar, para formar al Partido Humanista- convocaron distritales. En vísperas de que concluya la primera etapa del proceso de registro de los nuevos partidos políticos, solo tres organizaciones -Encuentro Social, Frente Humanista y Morena- habían superado el mínimo de asambleas establecidas en el Cofipe.

Los actos realizados hasta la fecha de ninguna manera pueden ser considerados como válidos ni suficientes , acotó la consejera electoral María Marván Laborde, simplemente son indicativos de aquellas organizaciones que al parecer han cumplido los requisitos .

En la segunda etapa, la Comisión Examinadora del IFE contará con 120 días para dictaminar la validez de los trámites realizados por las tres organizaciones. Sus integrantes deberán revisar las afiliaciones, las actas de las asambleas y los documentos básicos. Cada una de las tres organizaciones debía reunir al menos 0.26% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral utilizado por el IFE en los comicios federales del 2012, lo que equivale a 219,608 afiliados.

La directiva nacional del Morena instruyó a los comités estatales para levantar entre 3,500 y 5,000 afiliaciones en cada una de las asambleas, en el ánimo de rebasar el requisito y contar con soporte, en caso de que algunas fueran rechazadas durante la verificación. En un tercio del país, sin embargo, apenas reportaron un promedio de 3,000. Y las asambleas en Baja California Sur y Nuevo León estaban pendientes.

Al cierre de esta edición, solo el Frente Humanista tenía pendiente su asamblea nacional constitutiva. La Organización Auténtica de la Revolución Mexicana, que buscaba revivir al PARM, con José Joaquín Delgado Jasso y Jesús Esleman; el partido Unidad por el Bienestar, de Juan Martín Sandoval de Escurdia, y la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), Jorge Herrera Ireta y Edgard Sánchez Ramírez, no habían concluido con los requisitos.