Lo que nos pasó en el 2009 con la epidemia de influenza, que para nuestra mala suerte arrancó en México, con un enorme costo para la economía nacional, nos obliga a ser cautelosos en torno de lo que hoy parece ser un fantasma de lo que vivimos hace cinco años.

No se trata de generar pánico ni ser irresponsable con respecto al tema. Ciertamente, los casos de AH1N1 se triplicaron de una semana a otra, pero también -dicen las autoridades- va un menor número de casos y decesos en este año que en el 2012. No podemos confiarnos y más vale emitir todas las alertas de prevención para exagerar en los cuidados porque de lo contrario la gente no se lo toma en serio.

Sin embargo, tampoco hay elementos para decir que la epidemia viene peor que en el 2009, como se dice en las redes sociales, que influyen sin más en el ánimo de la comunidad.

La forma en que se manejó en México el arranque de la pandemia mundial en el 2009 derivó en felicitaciones y aplausos de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales hacia el gobierno del entonces Presidente Calderón. En el mundo médico a nivel internacional se pone el caso de México como ejemplo de la manera en la que debe enfrentarse una contingencia de salud.

Aunque luego el gobierno fue víctima de su propio éxito porque los enormes costos derivaron en igual de enormes críticas internas debido a que se emitieron a tal nivel las alarmas de emergencia nacional que sectores como el turismo se paralizaron. En esos días los mexicanos éramos los apestados; nadie quería venir a tierras mexicanas y en aeropuertos de varios países prácticamente se prohibió el acceso a quienes provenían de México. La ocupación de Cancún y otros centros vacacionales cayó al piso y costó meses levantarla.

A toro pasado se ve que el llamado de emergencia nacional quizá fue exagerado. Se evitaron quién sabe cuántas muertes (qué tal sí, en vez de 1,000, hubieran sido miles), con costos cuantiosos para nuestra economía. ¿El mensaje se exageró? Cómo saber si la epidemia no fue tan letal precisamente por las grandes alertas y porque la población respondió acertadamente exagerando en autocuidados.

Con esa experiencia, la autoridad hoy sabe que debe cuidar el justo medio. La Secretaría de Salud está tratando de ser cautelosa, pero ciertamente la falta de una alerta más enfática u oportuna generó que el personal médico en algunos estados como San Luis Potosí y Baja California no se lo tomaran en serio y estuviera diagnosticando neumonía atípica casos que en realidad eran severos cuadros de influenza AH1N1.

El punto es, como reconoce el subsecretario Pablo Kuri, los picos más altos de la enfermedad aún están por venir y lo importante es que no se eleve la letalidad. También es clave el manejo de lo que -independientemente de lo grave que llegue a ser- ya es una crisis, por lo tanto debe ser operada con impecable tacto y estrategia.

EPN INAUGURA HOSPITAL EN AXAPUSCO

Este lunes, el presidente Enrique Peña Nieto, acompañado de la secretaria de Salud, Mercedes Juan, y del gobernador Eruviel Ávila, inaugura en Axapusco, Estado de México, un hospital regional que se empezó a construir hace ocho años; se quedó inconcluso por mucho tiempo y luego fue promesa de campaña de Peña Nieto a Gobernador. Finalmente, será una realidad para los habitantes de una zona que ha estado olvidada e ignorada por el gobierno del Estado pese a su potencial turístico dadas las atractivas ex haciendas pulqueras y su cercanía con las pirámides de Teotihuacán.

Twitter: @maribelrcoronel