México festeja que el presidente Enrique Peña Nieto esté considerado entre los principales oradores de la reunión número 44 del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

No es menor que en esta reunión de tanta fama mundial nuevamente se considere a México como un actor destacado, aunque lo cierto es que pesan más en ese encuentro las reuniones informales de pasillo que los discursos preparados.

El encuentro anual en el destino turístico suizo es uno de los más famosos del mundo. Muchos quieren estar ahí y están dispuestos a pagar las decenas de miles de dólares que los organizadores piden por la acreditación, pero realmente son pocos los invitados.

Debe ser un negocio redondo para los organizadores, no sólo por los altos precios de acreditación, sino por el valor de la marca. No son pocos los que cabildean para conseguir su boleto de entrada, lo mismo empresarios, financieros que actores de Hollywood.

La reunión de este año del World Economic Forum parte del hecho de que este 2014 puede implicar un mejor comportamiento económico, sin dejar de lado que hay amenazas latentes del tamaño de la guerra civil de Siria.

México llama la atención por la dinámica reformadora del año pasado, pero hay otros mandatarios del mundo que llamarán mucho más la atención. Es el caso del presidente de Irán, Hassan Rouhani, quien aceptó la invitación tras una ausencia de una década de ese país en la reunión de los Alpes.

El iraní, de un comportamiento mucho más moderado que su antecesor, Mahmud Ahmadinejad, podría encontrarse en un pasillo y no por casualidad con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y seguramente buscará un encuentro con John Kerry, secretario de Estados de Estados Unidos.

Pero como no se trata de una reunión de políticos, sino de personajes poderosos, no serán pocos los empresarios y dirigentes de grupos financieros que presionarán para que se avance en los procesos de paz, por así convenir a sus intereses.

Además del presidente Peña, los asistentes al foro escucharán a Rouhani y Netanyahu (por separado, claro está), también al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien ha sorprendido al mundo con sus agresivas políticas monetarias.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, también tendrá una intervención clave, cuando hay muchas dudas sobre la compatibilidad de eventos mundiales como la copa de futbol y los Juegos Olímpicos con los problemas financieros y sociales de su país.

Pero, más allá de los discursos, incluso de la sesión de preguntas y respuestas, lo más valioso para Peña Nieto y su equipo serán los encuentros personales, privados, con los personajes de mayor influencia en diferentes sectores, desde música rock hasta las grandes empresas.

No es casualidad que una de las delegaciones individuales más numerosas de un país emergente es la de la empresa petrolera brasileña, Petrobras. Con México jalando reflectores sobre sus futuras ofertas energéticas, los cariocas quieren recordar que ellos ya son hoy una oferta real para la inversión.

Davos es un lugar para placearse, es la oportunidad de conocer a muchas de las personas que concentran el poder en este mundo.