Hay lenguaje, de orden y de convocatoria .

Wong Li

Es posible que los grandes financieros lúcidos entrevean algunos de los rasgos del capital virtual de esta no-época. Ben Bernanke, parece, es uno de ellos. Su época está marcada por la ocurrencia de la peor caída de los mercados desde la histórica Gran Depresión de 1930 y el fin de la quantitative easing , con las turbulencias que está provocando, incluido el peso mexicano. Y quizá falta lo peor.

En el 2008, cuando la crisis financiera global amenazaba con hundir todas las economías, comenzando con la de Estados Unidos, Ben Bernanke mostraba una calma desesperante frente a la urgencia de actuar. Hasta Timothy F. Geithner, entonces Secretario del Tesoro, se desesperaba.

Bernanke es el Buda de la Reserva Federal , declaró. Un budismo de la serenidad, de cierta indiferencia y de la decisión improbable.

Acompañado de una respiración profunda que previene la caída del cuerpo en el pánico, y de la mente en la agitación sin sentido o en las ocurrencias.

Hace 15 días, tuvo la ocasión de hablar sobre esos momentos en la Brookings Institution. Fue en la presentación de un libro de Liaquat Ahamed, historiador de la economía, con un título por demás provocativo: Los bancos centrales causaron la Gran Depresión de 1930. Nada nuevo como hipótesis. Milton Friedman lo había afirmado hace más de 50 años: esa crisis se debió a la rigidez de las políticas monetarias de los bancos centrales. Y aquí una coincidencia. Justamente, la tesis doctoral de Bernanke es sobre la Gran Depresión de 1930.

Eso puede explicar su tranquilidad al tomar decisiones. Sabe algo sobre los ciclos del capital, no todo, pues nadie lo sabe todo al respecto. Son mucho más complejos que lo imaginado por Jevons a principios de siglo y lo que sucede ocurre en un proceso multicausal. La crisis del 2008 fue la primera crisis financiera de la globalización. Hipercomplejidad, entonces, y lo único que se podía hacer era mantener la calma y tomar decisiones de la máxima precisión. Lo dijo Bernanke en ese evento: Estaba concentrado en evitar el desastre .

Dijo, también, que la Reserva Federal no pudo hacer nada para prevenir la bancarrota de Lehman Brothers. Hipercomplejidad, entonces, y cosas que se pueden hacer y otras que ni siquiera se pueden prevenir. Queda claro. El capital virtual global está siempre al borde de la catástrofe.

Lección a tomar en cuenta.