Los estímulos monetarios implementados por los bancos centrales durante los últimos cinco años han tenido un impacto importante sobre los valores relativos entre monedas.

Ahora que ha comenzado el retiro de dichos estímulos, sería ilógico pensar que esta situación no provoque un nuevo ajuste entre los valores relativos de varias divisas.

Hasta antes del comienzo de los retiros, la depreciación del dólar frente a casi todas las monedas del mundo principalmente las de mercados emergentes llevó a varios países a realizar esfuerzos para evitar una mayor apreciación de sus monedas frente al dólar. Una de las medidas más populares para atenuar dicha apreciación fue la intervención de los bancos centrales mediante cambios en su política monetaria.

La principal herramienta para evitar una mayor apreciación frente al dólar fue la reducción de tasas de interés. Dichas reducciones en la tasa de interés contribuían a reducir el atractivo de las divisas emergentes como instrumentos de inversión, es decir, buscaban combatir lo que se conoce como el carry trade.

El carry trade consiste en obtener financiamiento en monedas cuya tasa de interés es muy baja (como el yen o el dólar) para invertir en instrumentos de deuda soberana denominados en moneda local donde las tasas de interés son más altas. Por ejemplo, un inversionista podría pedir dólares prestados a una tasa anual de 1% e invertirlos en bonos soberanos de corto plazo de Brasil emitidos en moneda local que pagaban una tasa superior a 10 por ciento.

Como parte de esta estrategia defensiva, la mayoría de los países emergentes, incluyendo a México, implementaron varios recortes en las tasas de interés de referencia. Dichos recortes volvieron menos atractivo el carry trade y en cierta medida limitaron la apreciación de algunas divisas.

Ahora que ha comenzado el retiro de los estímulos, provocando una salida de flujos de los mercados emergentes y la apreciación del dólar frente a la mayoría de estas divisas, los bancos centrales del mundo emergente están empezando a intervenir para evitar una fuga masiva de recursos y una depreciación desordenada de sus monedas.

Los primeros en actuar han sido los países más afectados por la salida de flujos como Turquía y Sudáfrica. En el caso de Turquía, el banco central realizó una reunión de emergencia y subió la tasa de referencia agresivamente de 7.75 a 12 por ciento . En Sudáfrica el banco central incrementó la tasa de 5 a 5.5%, mientras que en India el banco central subió la tasa de manera sorpresiva en 0.25 a 8 por ciento.

Brasil también ha venido restringiendo su política monetaria, elevando su tasa de referencia de 8 a 10.5% entre finales de agosto del año pasado y enero de este año (aunque todavía está muy por debajo del nivel de 12.5% registrado en el 2011).

Aunque algunos de estos bancos centrales han argumentado que los incrementos en la tasa están más enfocados a combatir la inflación, no cabe duda de que una razón fundamental detrás de dichos aumentos ha sido la de frenar la salida de capitales. Lo más probable es que estas alzas sean el comienzo de un ciclo más restrictivo en la política monetaria en el mundo emergente y que otros países vulnerables a la salida de flujos tomen medidas similares.

En el caso de México, aunque es menos vulnerable a las salidas de flujos, Banxico ha comenzado a hablar ya de una posible alza en las tasas para combatir la inflación. Aunque Banxico cite a la inflación como principal motivo, seguramente, está ponderando el impacto del retiro de estímulos en su decisión de política monetaria.

Aunque no esperamos que Banxico haga cambios en su anuncio de esta semana, el lenguaje del comunicado podría mandar señales de alza para este mismo año.