Reunidos en Bogotá, los representantes de las aerolíneas de la región que agrupa la Asociación de Transporte de Latinoamérica (ALTA), un autodiagnóstico muestra que la mayoría de nuestros países se encuentran más atrasados en la recuperación del tráfico aéreo que otras regiones del mundo. No es una sorpresa porque sabemos que varias naciones cerraron por completo sus espacios aéreos (algunos incluso para su aviación doméstica) y la fortaleza regional no ha alcanzado los niveles que zonas como el sudeste asiático ha logrado en los últimos 30 años.

Por esta razón, la reunión de ALTA reunió a los líderes de la industria y en ese foro, el director de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Willie Walsh, puso el dedo en la llaga al advertir que la industria no puede cargar con el exceso de tarifas e impuestos, las cuales además se han incrementado como efecto de la inflación imperante y como respuesta a los rezagos económicos que sufren las economías, ya que esta presión puede matar al sector.  

Hay que decir que el sector aéreo es un generador nato de negocios para las economías, ya que multiplica el comercio y el turismo, además de impulsar nuevas actividades de alto rendimiento como la industria aeronáutica, los talleres de mantenimiento y los centros de adiestramiento. Cuando se promueve, la industria aérea se convierte en un pivote del crecimiento y la creación de empleo, por lo que no puede verse como una actividad para “ricos”.

En esta ocasión, en ALTA se discuten nuevas cargas que pesan sobre la industria, en países como Argentina, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica, que ya anunciaron incrementos tanto en tarifas aeroportuarias (70% más en Costa Rica) como en impuestos (1.50 dólares más por pasajero en El Salvador con el pretexto de una inspección agropecuaria).

En contrapartida, el nuevo presidente de ALTA, Roberto Alvo, también director general de LATAM, señaló que la región de América Latina es una de las que menos invierten en infraestructura, lo cual va en detrimento del sector pues además de verse rezagados por falta de inversión, los aeropuertos han incrementado sus costos.

Y en medio de ello, la industria de la región perderá en 2021 alrededor de 5,600 millones de dólares y en el 2022 estas pérdidas podrían ser de 3,700 millones de dólares. Eso si no llega una nueva ola de Covid y si los gobiernos se ponen las pilas para apoyar al sector.

Mientras esto ocurre, el Consejo Mundial de Aeropuertos se unió a la declaratoria de la Organización de Aviación Civil Internacional, organismo que agrupa a los gobiernos del mundo en el rubro aéreo, en el sentido de adoptar medidas efectivas para restaurar de manera segura la demanda de los servicios aéreos que apoye la conectividad internacional y la reactivación económica. Esto incluye el reconocimiento mutuo de vacunas, protocolos conjuntos para las pruebas del estado de salud, así como medidas homologadas de la gestión de riesgos en materia sanitaria. Será indispensable reforzar las medidas de apoyo en tierra, la digitalización de procesos y el uso de todos los mecanismos para promover la autogestión de los pasajeros y la sostenibilidad operativa. Ojalá.

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