Hay tres factores que están determinando cierto "Boom Latinoamericano" de crecimiento económico en países con una fuerte dependencia de sus exportaciones de materias primas. Son Perú, Chile, Brasil, Argentina, Panamá y República Dominicana, entre otros. México en una menor medida.

Es un boom que a nivel social ha sido precario porque no mejoraron substancialmente el empleo, la salud y la educación. Y además, es volátil porque está determinado por condiciones externas.

El primer factor es la recuperación económica de Estados Unidos, que a éstas alturas de 2011 se ha empezado a desacelerar. Se estimaba un crecimiento económico del 3% para éste año y ya se ha revisado a la baja, a 2.5%. La explicación se encuentra en las dificultades económicas de EUA, principalmente el déficit comercial y fiscal, que limitan la capacidad de maniobra y generan desconfianza.

El segundo factor es la reducción de la demanda de China, que ha sido el principal detonantes de las ventas de materias primas de Sudamérica. El gobierno chino acaba de anunciar una reducción de su crecimiento económico del 10% previo, al 7% durante los próximos cinco años.

El tercer factor es que ante las tasas de interés bajas de EUA se canalizaron volúmenes importantes de capitales hacia América Latina, pero existe la posibilidad de que EUA aumente sus tasas de interés, lo que significará menores recursos hacia la región.

La pregunta que plantea éste nuevo horizonte es ¿Qué se hará para neutralizar los efectos negativos hacia los países latinoamericanos? Adicionalmente emergerá de la sombra la perversión de la inseguridad existente, que tiene a las sociedades en un estado de miedo y con resistencias a apoyar a los gobiernos porque no resultaron beneficiadas del boom. Ello explica la fuerza de un candidato nacionalista al gobierno de Perú. O peor aún la posibilidad de elegir a una populista: Keiko Fujimori.

Además, la ignorancia de nuestros pueblos permite que llegue cualquiera al poder. En México, el 94% de los municipios del país no tienen librerías y el Índice de lectores de libros es de los más bajos de América Latina. También se tiene uno de los niveles más insignificantes del mundo en población ocupada en organizaciones civiles. Esto dicho en pocas palabras es pobreza educativa que dificulta la función ciudadana y precariedad de la organización de la sociedad civil para definir esquemas de gobierno que gestionen el avance de la sociedad hacia mayores niveles de desarrollo económico y social.

Así como el gobierno y el sector privado se necesitan mutuamente para tener éxito, así también se necesitan articular respuestas a una ciudadanía agobiada por una bancarrota emocional. Por lo pronto todos estamos poniendo un freno de alarma.