Una dimensión de la creciente diversificación de medios de comunicación resulta en que la gente tiene cada vez más opciones a elegir para estar conectado. En el menú de posibilidades existen líneas fijas, móviles, push-to-talk, mensajes cortos (SMS), correo electrónico, redes sociales y mensajería instantánea, entre muchas otras. Así, actualmente es posible llevar buena parte de la vida social en un smartphone con plan de datos: la vida social cada vez cabe más en un dispositivo de bolsillo.

En este mundo hiperconectado, la constante revisión del celular alcanza un rango de normalidad, incluso pareciera demasiado constante a veces. Se ha vuelto un lugar común en todas las reuniones, tanto sociales como de negocios, que la mesa siempre está llena de teléfonos continuamente vibrando, sonando o con ese foquito rojo que parpadea sin cesar. Pero es justo cuando nos encontramos físicamente con otras personas que esta situación se puede volver problemática e incluso catastrófica, en especial cuando aparece esa voz –generalmente femenina- que te dice molesta pero sutilmente: ya deja tu aparatito vienes a convivir con nosotros .

La sociedad en su conjunto es cada vez más intensiva en el uso de las nuevas tecnologías. La penetración de telefonía móvil en México alcanza 81.1% y continúa creciendo constantemente. Pero antes de que empiecen las críticas por parte del género femenino, cabe aclarar que son precisamente las mujeres las que han sido más intensivas en el uso de los medios de comunicación a distancia. En primer lugar, 53% de las líneas móviles pertenece al género femenino y, aunque la facturación de los hombres representa un gasto mayor, este resultado refleja solamente una restricción presupuestal más amplia.

Para el caso de Internet, donde generalmente se cobra una sola tarifa por la renta de conexión ilimitada, ya sea que el acceso sea a través de una computadora o un teléfono móvil, las mujeres han demostrado ser más intensivas que los hombres, hecho que anteriormente hemos denominado como la brecha comunicacional de género. Esta brecha explica que, a pesar de que las quejas por estar revisando continuamente el aparatito provienen por lo general de las mujeres, son ellas las que han utilizado estos medios en mayor medida que los hombres, aunque esta brecha ha disminuido considerablemente en el último año.

Las redes sociales son un claro ejemplo de ello. Mientras que en el 2009, 70% de las mujeres mexicanas hacía uso regular de alguna red social, solamente 58% de los hombres lo hacía. Ahora, la diferencia es considerablemente menor, 72% de las mujeres y 70% de los hombres pertenece, al menos, a una red social. El resultado es similar para el correo electrónico, anteriormente 4% más mujeres hacía uso del mismo, en cambio hoy en día esta diferencia se ha reducido a la mitad; con 95% de las mujeres y 93% de los hombres utilizando constantemente este medio de comunicación. Finalmente, durante el 2009, 82% de ellas afirmó utilizar la mensajería instantánea frente al 74% de los hombres, mientras que hoy la diferencia es mínima, con 91% de mujeres y 90% de hombres.

A pesar de que, de forma empírica, las mujeres son más comunicativas que los hombres y en el fraseo de las encuestas, ellas refieren que tienen más cosas que comunicar , la tendencia refleja un claro emparejamiento en las comunicaciones digitales, haciendo uso cada vez más intensivo de las mismas sin importar el género.

Entonces, la pregunta que debemos hacer en realidad es si debería existir un protocolo de telecomunicaciones claramente definido para evitar este tipo de problemas cuando dejamos a un lado -momentáneamente, por supuesto- el mundo virtual para convivir con los seres humanos que nos rodean.