Los brasileños son parte de los BRICS, un bloque del ?que se habló mucho la primera década de este siglo, pero ya no genera tanto entusiasmo.

En 2013 Brasil creció el doble que México. El águila azteca cosecha los elogios internacionales, pero no crece. Brasil ha perdido el brillo, sin embargo se mueve más que su rival de la zona del TLCAN. Las frías cifras dicen que el gigante del cono sur creció 2.3, mientras que México registró apenas 1.1%. Estos números son tan fríos y tan inexpresivos que no cuentan que México pertenece al acrónimo del futuro, los MINTS, junto con Indonesia, Nigeria, Turquía y Corea del Sur. Los brasileños son parte de los BRICS, un bloque del que se habló mucho la primera década de este siglo, pero ya no genera tanto entusiasmo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Cuando Brasil crece al doble que México agranda la brecha que separa a las dos mayores economías de América Latina. El PIB de Brasil mide 2.2 billones de dólares, 12,100 dólares per capita. El de México, 1.3 billones, 15,600 dólares per capita. Algunas proyecciones anticipan que ambos países pertenecerán al Top 10 de economías mundiales del 2040 en adelante. Para hacerlo, deberán crecer a mayores tasas que las registradas en 2013. Si todas las economías crecieran a la misma tasa que el año pasado, lo que veríamos en 30 años sería una dramática reducción de la brecha entre los dos grandes y países medianos de la región, como Colombia y Perú, que están siendo más exitosos en el logro de crecimiento a buen ritmo. El año pasado Colombia creció 4.2 y Perú 5.1 por ciento.

Alguno de ustedes dirá, con razón, que concentrarse en la evolución del PIB en un periodo de sólo doce meses es absurdo. En cierto sentido lo es, tan absurdo como despreciar las señales que emite el indicador económico más importante. ¿Qué pasó en 2013? En Brasil el crecimiento de 2.3% del PIB estuvo relacionado con el dinamismo de su consumo privado, algo muy importante en una economía más orientada al mercado interno que a las exportaciones. Ese 2.3 está abajo de 4 y 5% al que Brasil había estado acostumbrado. En esto tiene mucho que ver la reducción de las compras de materias primas de China.

El desempeño del PIB de México en 2013 no tiene una explicación fácil. Fue el peor crecimiento desde la crisis del 2009 y una sorpresa en toda forma, luego de que los pronósticos proyectaban un rango de 3 a 4%. Las explicaciones son muchas y complementarias: ejercicio inadecuado del gasto público, menor demanda de bienes mexicanos en Estados Unidos y bajos niveles de confianza de los consumidores e inversionistas.

¿Cuándo llegará el crecimiento económico, derivado de las reformas estructurales?

Los expertos hablan de mediano y largo plazo, pero ninguno se atreve a dar una fecha concreta. Dejan claro que no será antes del 2015. La dificultad para hacer un pronóstico se justifica por la incertidumbre respecto a las leyes secundarias que darán su verdadera dimensión a las reformas de energía, telecomunicaciones y sector financiero.

Mientras aterrizan las reformas, el gobierno se enfrenta con un reto que no había anticipado: romper el círculo vicioso de la desaceleración y la pérdida de confianza. La atonía del 2013 se sigue notando en el arranque del 2014. Ya van dos meses y el pulso económico sigue débil, tal como indican las cifras de las tiendas de la ANTAD. ¿Cómo llegaremos al 3.5 o 4% pronosticado? No lo sé, pero no bastará con soltar el gasto público.

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