En medio de la incertidumbre, temor y nerviosismo por la situación que se vive en Europa, que ha causado que se vuelvan a presentar esas jornadas de horror en la cima de la crisis financiera del 2008, los activos consi­derados seguros salen como los grandes triunfadores.

Y en realidad son sólo dos: los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el oro. Incluso cuando el sistema financiero de Estados Unidos se desmoronaba con la quiebra de Lehman Brothers, los inversionistas seguían optando por la deuda estadounidense.

La elevada demanda de bonos de Tesoro se traduce, a su vez en un mayor requerimiento de dólares para adquirir ese tipo de instrumentos, con lo que el dólar es el tercer beneficiado de esa ola de pánico que se ha observado en las últimas semanas.

El oro al no estar ligado con un emisor que pueda declararse en quiebra funciona como un refugio seguro, En épocas normales, la relación oro-dólar tiende a ser inversa, es decir, cuando el dólar sube la demanda por oro cae, toda vez que se encarece y cuando el dólar cae, la demanda por el metal precioso aumenta, pues se abarata para los tenedores de otras divisas.

Sin embargo, hay ocasiones como la actual, en la que a pesar de que el dólar gana terreno, la demanda por oro también va en aumento, es decir, moneda y metal se mueven conjuntamente, indicando que es una operación de refugio.

El viernes, a pesar de que se mostró que las ventas minoristas de Estados Unidos aumentaron en abril, dando indicios de que la economía va por buen camino, el precio de los bonos se disparó.

Los participantes del mercado ven con desconfianza las medidas que se han tomado en Europa y con terror el desplome del euro, tomando su caída como una señal del declive de la confianza en el experimento europeo de 11 años de una moneda común.

Y en la medida que van en busca de instrumentos denominados en dólares, las presiones para el euro aumentan.

Así, vimos cómo el viernes el precio del bono estadounidense a 10 años, considerado de referencia, subió casi 1 punto, lo que hizo que el rendimiento que otorga bajara a 3.46 desde 3.54%, de una jornada anterior.

Mientras que el instrumento a 30 años ofreció un rendimiento de 4.33%, muy por debajo de 4.49% en que se subastó el jueves.

En el mismo sentido alcista, el dólar se muestra fuerte frente al euro, su principal rival. El viernes finalizó con un apreciación de 1.36% frente a la moneda única europea.

Los especuladores apuestan por que las presiones sobre el euro continuarán y de acuerdo con datos de Reuters y de la Commodity Futures Trading Commission, los especuladores elevaron sus apuestas contra el euro a un nuevo récord de 113,890 contratos, un alza desde los 103,402 anteriores.

Y no es para menos, pues a los temores sobre el futuro de crisis financiera se suma la posibilidad de que Estados Unidos elevará sus tasas de interés antes de que lo haga Europa, esto claro no se espera se dé en este año, pero si restaria más atractivo a los instrumentos europeos.

Mientras el euro y la zona euro se tambalean, el oro sigue su avance registrando continuos máximos históricos. La semana pasada registró su cuarto avance semanal y en la Comex de Nueva York, los contratos abiertos marcaron un nuevo máximo histórico el jueves pasado.

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