Aunque la reforma educativa de Peña Nieto ya quedó revertida, los bloqueos ferroviarios por parte de la CNTE vuelven a repetirse...

En el empeño periodístico por encontrar tema para mi editorial semanal, me topé con una nota aquí en El Economista bajo la cabeza “CCE exige poner fin a bloqueos de la CNTE”. Esos bloqueos por parte de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación no tienen nada de nuevos; se remontan al tiempo en que los integrantes de esa organización sindical se oponían a la reforma educativa que impulsaba el gobierno de Enrique Peña Nieto. Pero aunque esa reforma ya quedó revertida, los bloqueos ferroviarios por parte de la CNTE vuelven a repetirse.

El actual bloqueo, en Uruapan, Michoacán, se inició el 11 de julio, con motivo del supuesto pago de quincenas vencidas y la garantía de pago para quincenas futuras. Pero cabe preguntarse: ¿Qué culpa tienen los transportistas de bienes e insumos, de los problemas laborales de una sección de maestros en esa localidad? Los afectados por el bloqueo alegan que los daños ya ascienden a 1,750 millones de pesos, cantidad que sigue en aumento. La estimación es que el quebranto diario se ubica en 50 millones para el sector productivo del país y la cuenta se ha venido acumulando, toda vez que los bloqueos se mantienen sin visos de solución. Con todo, hay en este caso otros costos colaterales con respecto a los cuales las autoridades de la actual administración han venido mostrando, desde sus inicios, una gran desatención e incluso insensibilidad: conflictos en los que no se respetan las leyes y solo se pone atención en una de las contrapartes, tienen un efecto inhibitorio muy importante sobre la propensión a invertir en la ampliación de la planta productiva. ¡Así cómo quieren que haya crecimiento económico!

El actual gobierno viene presumiendo que se va a convertir en una cuarta transformación de México. Pero ciertamente, la aplicación de la ley y la protección del Estado de Derecho no son precisamente su karma más apreciado. Desde luego que los integrantes de la CNTE tienen su derecho a manifestarse y protestar, sin embargo, el secuestro de líneas férreas es un acto calificado como delito en las leyes. Si ese es el caso, por cuáles razones las autoridades no hacen nada al respecto y se han cruzado de manos complacientemente. ¿Hay problema e inquietudes por esa actitud? Si y muchas. Mandan el mensaje político de que en México a cualquier transgresión hay que darle abrazos no balazos.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

Lee más de este autor