Por años se hizo evidente la necesidad de construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México. Sin embargo, como es del conocimiento de muchos, la puesta en marcha de esa obra se bloqueó por motivos políticos. El caso paradigmático de ese bloqueo, aunque no el único, se escenificó durante el tristemente recordado gobierno de Vicente Fox. Quién no recuerda cuando el proyecto fue abortado por la oposición de los macheteros de Atenco y ante la cual Fox dobló dócilmente las manos, además de no despedir a su inepto secretario de Comunicaciones, Cerisola.

Con esos antecedentes como escenario, se presentó por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) un informe sobre los avances del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). En la ponencia que presentó en el foro que se organizó para tal fin el secretario general de ese organismo, el mexicano José Ángel Gurría, se insistió entre otros temas en la conveniencia de asegurar el financiamiento de tal obra más allá del año 2019. Al momento, expresó el funcionario internacional, se tiene asegurado el financiamiento de la obra hasta el 2019, pero es necesario garantizarlo también “hasta la culminación del proyecto”.

La intervención del secretario general de la OCDE tiene relevancia particular en la coyuntura que corre no por razones de carácter técnico, sino precisamente de carácter político. Desde luego que Gurría no se refirió a esta faceta del asunto en su presentación oficial, pero no se necesita ser un lince para leer entre líneas el trasfondo político y hasta ideológico de su convocatoria. El hecho crudo es que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha manifestado reiteradamente en contra del NAICM y no es remoto que, de estar a su alcance, podría obstaculizar y hasta llegar a sabotear esa obra tan necesaria y que además ya se encuentra en su fase de despegue.

Al menos en la nota periodística correspondiente, no se explicó si Gurría tenía en mente alguna o algunas, propuestas para hacer el blindaje financiero del proyecto del NAICM. Pero sin duda es completamente válido su argumento de que resulta “necesario ponderar si los recursos actuales serán suficientes para las etapas posteriores del nuevo aeropuerto”. Con toda responsabilidad hay que hacer esos cálculos y esas previsiones en anticipación de sorpresas perjudiciales. No vaya a ser que AMLO reencarne en los macheteros de Atenco.

BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico