El anuncio no fue menor. El premio Nobel de la Paz, Barack Obam,a consiguió en tres años lo que en ocho no pudo George Bush: anunció la muerte del enemigo público de Estados Unidos, en manos de una élite de inteligencia norteamericana.

El evento histórico podría significarle a Obama, simple y sencillamente, su pase a la reelección.

Y es que el patriotismo que logró levantar Bush en Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo ha sido por fin coronado con la muerte de Osama bin Laden. Para muestra, ahí están las manifestaciones de júbilo de norteamericanos fuera de la Casa Blanca, festejando la muerte de Bin Laden.

En ausencia del espectacular anuncio, la reelección habría sido un sueño guajiro para Obama, si tomamos en cuenta que por más inyecciones de dólares que ha hecho el gobierno, la economía estadounidense nomás no produce los empleos suficientes para bajar la tasa de desocupación.

Y según la referencia histórica, en los últimos 80 años ningún partido político que administra una economía estadounidense en recesión ha alcanzado la reelección. La prueba está en el propio relevo de Bush por Obama. No obstante que Estados Unidos ya salió de la recesión, su economía no ha tenido la fuerza para reponer los empleos destruidos y menos para generar las plazas necesarias para incorporar a más jóvenes al empleo.

Paradojas de la vida, el premio Nobel de la Paz 2009 puede aspirar a un segundo periodo de gobierno gracias a un hecho bélico. Porque me pueden decir lo que quieran, que acabó con el líder del terrorismo antiestadounidense, que pone fin a una cacería de brujas histórica. Pero que este remate fue un providencial pase a la reelección creo que es un hecho.

Pues bueno, me voy a ver qué nos platica el Coneval acerca del número de pobres en el país, se supone que nos darán ya las cifras de la pobreza tras la recesión.

Ahí les platico luego.