El gobierno federal presupuestó 500 millones de pesos para apoyar el boxeo, la caminata y sobre todo el beisbol, y está muy bien. Se trata de tres expresiones populares, del gusto de los mexicanos. Decía el inolvidable manager Arturo Cuyo Hernández que el box era la opción de los pobres para alcanzar fama y fortuna.

Lo malo es que se abandonan otras manifestaciones. Andrés Manuel López Obrador decidió quitarle el apoyo al Gran Premio de Fórmula 1 y al golf que promueve Lorena Ochoa.

A México le tomó muchos años volver a organizar grandes premios de Fórmula 1. En los últimos años además fue reconocido como el mejor. La única golfista de talla mundial que hemos tenido impulsó torneos que trajeron competencias y a las principales figuras de este deporte. En ambos casos se pretexta el costo, sin valorar las ganancias que por otros conceptos se obtienen y que son muy superiores.

Me encanta el beisbol, lo sigo con interés, pero no por ello se debe dejar de señalar que este impulso es porque se trata del deporte favorito del presidente, y eso no hace más que aumentar la lista de lo que le gusta y disgusta al mandatario.

Dicen que la meta es que al final del sexenio México tenga unos 90 peloteros en las Grandes Ligas y se ponga al nivel de países productores como Dominicana, Cuba o Venezuela.

Ahora bien, si lo van hacer que lo hagan bien. La formación debe ser integral. Hoy está suspendido el jugador sinaloense de los Dodgers de Los Ángeles, Julio Urías, acusado de violencia doméstica. Antes lo fue Roberto Osuna. Tras un episodio similar, lo castigaron por 75 partidos, es decir, no basta con que sean muy buenos peloteros, también deben ser buenas personas.

El deporte de alto rendimiento y las competencias internacionales propician el mejoramiento de los practicantes. Pueden ser extraordinarios detonadores de turismo y derrama económica, incluso transformadores de comunidades. Atlanta es mucho mejor ciudad tras los Juegos Olímpicos. Claro, también hay ejemplos adversos: Atenas, Sochi, Río de Janeiro, Guadalajara y más.

Pero dejar ir el Gran Premio de Fórmula 1 es perder una fuente de ingresos comprobada. En Holanda ya se frotan las manos, seguro allá lo ven de otro modo.

Falta de...

A su tardía y tambaleante aparición ante la contingencia, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, agregó lo que muchos creíamos que le sobraba: carácter. Con la capital del país al borde de la intoxicación, hizo mutis ante las marchas y manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y dejó libre a la liga de futbol Profesional para programar la fecha del partido América contra León. En ambos casos se imponía un golpe de autoridad para posponer, no estoy diciendo suspender, hasta que la salud de los ciudadanos no esté en riesgo con expresiones públicas que no son urgentes.

Viene al caso destacar que mientras la Unión Europea se encamina a la meta de emisiones cero para el 2050, en 21 ciudades de México nos estamos asfixiando. La solución europea no pasa por construir refinerías ni promover la venta del carbón, y menos con empresas en bancarrota.

Pregunta

¿Hasta cuándo tendrá vigencia responsabilizar a los gobiernos anteriores? Habrá quien diga que aún es pronto. Entonces, ¿un año, dos, tres, seis o toda la vida?

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Juan María Naveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.