Eran muy razonables las dudas de que la Reserva Federal (Fed) pudiera cumplir su promesa anterior de mantener las tasas de interés en sus niveles actuales, cercanas a cero, hasta mediados del 2013.

Y era posible ver que no se cumpliera la promesa porque, entre los escenarios que se han dejado ver en meses recientes, estaba uno de inflaciones más altas, incluso sin que estuvieran estas presiones acompañadas de crecimiento económico.

Pero la Reserva Federal bajo el mando de Benjamin Shalom Bernanke no sólo refrenda esta expectativa, sino que la extiende durante más tiempo.

La nueva promesa del banco central estadounidense es que habrán de pasar completos éste y los dos siguientes años antes de que piensen en modificar esta hiperlaxa política monetaria.

Y con una promesa adicional: activar la máquina de fabricar dólares en un tercer plan de alivio cuantitativo. Aunque podría tener efectos limitados ante las dificultades fiscales que enfrenta la economía estadounidense.

Quizá, como se ha especulado, el siguiente QE tendría que atacar la compra de bonos del sector hipotecario, que no ha logrado una recuperación desde las épocas de la crisis subprime que fue previa a la Gran Recesión.

Así que la realidad es que el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal deja ver una cara más agresiva ante sus evidencias y las de todos los analistas de que el problema de la economía estadounidense es la desaceleración, no la inflación.

De hecho, no está en el radar de las prioridades del banco central el tema inflacionario.

Otra jugada novedosa y agresiva del banco central estadounidense fue fijar una meta inflacionaria. No lo había hecho hasta ahora que estima una inflación de 2 por ciento. El riesgo de fijar metas inflacionarias en Estados Unidos es que pueden pasar muchas cosas que alteren los precios internos.

Por ejemplo, en el pronóstico no se pueden considerar los efectos de un escalamiento del conflicto político con Irán o algún otro desorden geopolítico que altere los precios del petróleo.

De aquí a finales del 2014 se puede, por ejemplo, acelerar la economía china y, con ello, presionar los precios de las materias primas.

En fin que la determinación de la autoridad monetaria estadounidense es hacer lo que esté a su alcance hasta el límite.

Incluso, la decisión de Ben Bernanke de enfrentar a los medios en una conferencia de prensa, posterior a la reunión a puerta cerrada de los que toman las decisiones en la Fed, habla de esa forma de ser más agresiva de este personaje.

Nada que ver con el perfil bajo y hasta reservado de su antecesor Alan Greenspan.

Es mucho más fructífero para la economía que la Reserva Federal sea más abierta, que pronostique la inflación, el crecimiento y hasta la creación de empleos.

Se agradece que haya transparencia y que Bernanke ofrezca conferencias y entrevistas donde responda con precaución pero con sinceridad su visión de las cuestiones económicas.

El riesgo de la política de apertura de la autoridad monetaria estadounidense es que si en algún momento tiene que cambiar alguno de los lineamientos que ahora se atreve a lanzar, podría perder credibilidad.

Si tiene que subir las tasas antes del 2014 o si falla el pronóstico inflacionario o cualquier modificación a lo publicado puede quitarle esa fama de infalibilidad que tiene la Fed.

La primera piedra

El fallo de la Comisión Federal de Competencia (CFC) sobre la compra por parte de Grupo Televisa de 50% de las acciones de Iusacell todavía se mantiene en secreto y alguien en los medios de comunicación ya se equivocó.

En la intensión de querer ganar una nota, alguien ya ganó un rumor. Porque ayer se podían leer y escuchar las dos versiones: las que apuntaban al visto bueno de la autoridad promotora de la competencia y los que, de plano, aseguraban que no habría tal aval.

Es cierto que la información debería ser primero conocida por los directamente involucrados y después por el resto de la sociedad. Pero ese debería ser un proceso de unas cuantas horas.

Esconder una resolución tan importante solo se presta a la especulación. Si alguien con la información precisa compra o vende acciones de las empresas involucradas, dependiendo lo que sepa, estarían usando información privilegiada cortesía de la autoridad.