De la mujer, de 67 años, se espera que restaure la normalidad en las políticas de la Reserva Federal.? La tarea es titánica, no vivimos tiempos normales.

Janet Yellen tiene 67 años, es judía, demócrata y está ubicada en el bando de las palomas. Ella es la primera mujer que presidirá el banco central de Estados Unidos. Recibe un barco en aguas calmas, podría decir un primer nivel de lectura: la economía de Estados Unidos está creciendo a un ritmo superior a 2.5% anual y la inflación está bajo control. Una mirada más atenta deja claro que Ben Bernanke entrega una estafeta ardiendo a su sucesora, una bomba que suena tictac.

La próxima Presidenta de la Fed tiene que tomar dos grandes decisiones. La primera es elevar las tasas de interés, que llevan seis años en niveles de 0%; la segunda es la puesta en marcha de una política monetaria restrictiva, ejemplificada por la terminación de las compras de activos financieros por parte de la Fed.

De Janet Yellen se espera que restaure la normalidad en las políticas de la Fed. La tarea es titánica, entre otras cosas, porque no vivimos en tiempos normales. La economía de Estados Unidos fue sometida a una terapia heterodoxa. El resto del mundo crece a varias velocidades y no ha superado el pánico.

Esta economista que presidió el Consejo de Asesores Económicos de Clinton se encontrará con una presión creciente para tomar en cuenta los efectos que las decisiones de la Fed provocan fuera de Estados Unidos. Esto es una realidad: una parte significativa de la volatilidad que viven los mercados de los países emergentes tiene que ver con las expectativas ante las próximas decisiones de Bernanke y Yellen.

Una visión minimalista de la Fed descartaría que esta institución se ocupe de estos problemas ajenos . Su mandato le obliga a concentrarse sólo en la inflación y el empleo o crecimiento en EU. Esta visión limitada es cada vez más absurda. La Fed no puede ignorar que sus decisiones pueden afectar primero a otros países y luego contagiar a EU. La interrelación de los mercados ha llegado a ser tan intensa que Estados Unidos se mueve por lo que pasa en casi cualquier lugar del mundo, sea país desarrollado o emergente. Más allá de la Bolsa, una mala decisión puede afectar las exportaciones de Estados Unidos.

La reunión de Mercados Abiertos del miércoles 29 de enero será la última que presida Bernanke. De manera simbólica, ésta se presenta en un contexto de inestabilidad en los mercados mundiales. La Bolsa de Valores de Nueva York vive su peor racha bajista en los últimos dos años. Las divisas de varios países están atravesando una zona de gran turbulencia, entre ellas la lira turca, el peso argentino, el rand sudafricano y la rupia de India.

Los ojos del mundo están atentos al último comunicado de la era Bernanke. Del sábado en adelante se afanarán en interpretar las primeras decisiones de Janet Yellen. Hay una expectativa razonable de que ella será mejor comunicadora de lo que fueron sus últimos antecesores. Allan Greenspan era famoso por la oscuridad de sus mensajes. Ben Bernanke sufrió para comunicar con claridad, quizá porque le tocó explicar medidas que no tenían precedente, por ejemplo la inyección y retirada de 3 trillones de dólares de la economía. Janet Yellen llega con credenciales curriculares tan impresionantes como las de sus predecesores. Ha sido profesora en Berkeley, presidenta de la Fed en San Francisco y, además, está casada con un Nobel de Economía, George Akerlof. Todo lo que sabe le hará falta, porque recibe un paquete bomba.

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