Se sabe que al presidente le apasiona el beisbol y por eso se asignan recursos presupuestales a esa actividad. Pero destinar recursos públicos para atender una preferencia personal es reprobable. En efecto, en 2019 se creó una oficina para la promoción de este deporte. Pero en vez de asignarla en la estructura propia del gobierno como por ejemplo CONADE, López Obrador la adscribió a su oficina: “PROBEIS, Oficina de la Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Beisbol en México”. No faltaba más, una actividad tan prioritaria tiene que manejarla directamente el presidente. Además, creó malestar en la comunidad deportiva, ¿por qué no crear Progimnasia, Probox, etcétera?

Con el pretexto de que la finalidad de PROBEIS (www.probeis.mx) es contribuir al desarrollo social y económico del país (como cualquier deporte, ¿no?) se han destinado recursos para la adquisición, construcción y remodelación de estadios. Una fuente completa y certera que documenta las acciones presidenciales totalmente discrecionales en este tema es https://vardeportivo.com/2020/11/27/amlo-beisbol-dinero-destinado-anualmente/.

Ahí se consigna que AMLO ha utilizado su posición política para varias acciones sin ningún contrapeso: reactivó la franquicia de los Algodoneros de Guasave, influyó para que Sultanes de Monterrey participe en las ligas Mexicana y del Pacífico, exhortó al gobierno de Tabasco a duplicar el financiamiento a los Olmecas, promovió el renacimiento de El Rojo de Veracruz, mandó comprar el Estadio Héctor Espino (521 millones de pesos), modernizar el Estadio Francisco Carranza (54.3 millones de pesos), construir un estadio en San Luis Río Colorado (61.2 millones de pesos), rehabilitar el estadio de Santiago Papasquiaro, Durango (3.3 millones de pesos), y la joya de la corona, remodelar el parque las Guacamayas de Palenque, equipo de su hermano Pío (89 millones de pesos); también armar un programa para detectar y evaluar talentos. El gasto público total en esta actividad (2019-2021) es de 1,723 millones de pesos.

Los recursos en el presupuesto tienen costo de oportunidad. Destinar dinero al beisbol es sacrificar, por ejemplo, gastos en medicinas para el cáncer de niños, guarderías o refugios para mujeres víctimas de violencia de género. La fuente mencionada señala que en el rubro E068 (Educación Física de Excelencia), al beisbol se le ha destinado en promedio 70% de esa partida. Sólo si consideramos el presupuesto a PROBEIS más lo del estadio de las Guacamayas, se podrían adquirir más de 700,000 vacunas contra el Covid-19. Pero claro, el beisbol tiene prioridad sobre la pandemia. Imágenes recientes lo dicen todo: AMLO visitando e inspeccionando estadios de beisbol o bateando en un campo, pero no ha puesto un pie en un hospital con enfermos de covid. Revela su frivolidad, insensibilidad y falta de empatía.

Públicamente ha dicho que su sueño es que en “2024 tengamos cuando menos 60, 80 mexicanos jugando en grandes Ligas”. El sueño de un verdadero estadista es disminuir la pobreza y la violencia, y controlar la pandemia. Pero el de nuestro líder es ser recordado como el gran promotor de la pelota caliente. Ni hablar, la mayoría votó para tener eso.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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