No se sabe si la compra de oro que realizó el banco forma parte de una política de largo plazo o es una reacción de defensa ante el deterioro del dólar.

El Banco de México (Banxico) compró casi 100 toneladas de oro. La noticia es normal si consideramos que un buen número de bancos centrales está haciendo lo mismo: India, China, Rusia, Arabia Saudita, Venezuela y Sudáfrica, entre otros. Es excepcional si aislamos el caso de México. Nuestro banco central no es un comprador habitual de oro. En la historia moderna no había hecho una compra tan significativa de ese metal.

La compra de oro significó transacciones por un total que está en el rango de 4,000 millones a 4,500 millones de dólares. La cifra exacta no está en el comunicado del banco central. Éste es verdaderamente escueto. No precisa si una parte del oro se compró a productores locales y, por supuesto, tampoco hay una explicación de las razones de la compra. Pueden parecer obvias, pero para qué dejar a la imaginación aquello que se puede explicar con claridad en estos tiempos de transparencia. Los analistas coinciden en que forma parte de una estrategia de diversificación de activos, ante la caída constante del dólar.

La noticia de la compra de oro del Banxico no figuró en las minutas emitidas por la institución, pero es tan relevante que ocupó el tercer lugar de las notas más leídas en el Financial Times. Este diario fue el que dio a conocer la información y, en más de un sentido, el que obligó al banco central a emitir un comunicado.

¿Qué tan lejos quiere llegar el Banxico en la acumulación del oro? No sabemos si la compra forma parte de una política de largo plazo, como la que tienen, Rusia y China, o una reacción de defensa natural ante el deterioro del dólar. Nuestro banco tiene 118,000 millones de dólares en reservas denominadas en esa divisa, que ha perdido 10% de valor de enero del 2010 a la fecha. Hagan ustedes las cuentas de lo que nos ha costado tener billetes verdes en las arcas.

La compra pone al Banxico en el mapa de los tenedores de oro. Hasta hace unos meses, no existíamos en esa tabla. Ahora somos el número 33 en el ranking mundial, que encabeza Estados Unidos. Este metal constituye 4% del total de las reservas de México. No hay una proporción que valga para todo el mundo. China tiene 1.7% y Alemania, arriba de 70 por ciento.

La compra de México servirá para mantener la buena racha de los precios del oro en el mediano plazo. Acciones similares de los bancos centrales son una de las fuerzas que explican el boom de los precios del oro. Los 1,500 dólares por onza del 2011 podrían ser el piso si los emergentes mantienen su ritmo de adquisiciones.

China compró un promedio de 91 toneladas por año entre el 2003 y el 2008 y ya tiene más de 1,161. El Banco Central de la Federación Rusa compró 125 toneladas en el 2009 y 167 toneladas en el 2010, para alcanzar 854. Una parte significativa de estas compras ha sido a sus productores locales. Rusia es el octavo mayor tenedor de reservas.

De la compra del oro del Banxico quedan muchos detalles por conocer, pero algo parece claro: fue una excelente decisión y acorde con las tendencias globales. La pregunta más relevante, para México, tiene algo de metafísico:

¿estamos en el principio de una nueva etapa de relaciones entre el peso y el dólar? No hay respuesta directa. Sólo el tiempo nos lo dirá, si Banxico y sus funcionarios siguen siendo tan discretos como hasta ahora.

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