La semana pasada el Banco de México (Banxico) publicó su Informe Trimestral de Inflación, correspondiente al primer trimestre de este año. En el informe, Banxico siguió una tónica muy similar a la contenida en las minutas de su última junta de política monetaria publicadas hace un par de semanas, destacando que el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado y que la inflación para el cierre de este año se ubicará considerablemente por arriba del tope del rango objetivo de Banxico de 2-4 por ciento.

En concreto, el Banxico sostuvo que la inflación anual seguirá cerca de los niveles actuales (que superan 6%) durante los próximos meses y que hacia finales del 2017 comenzará una trayectoria descendente que se estima continuará durante el 2018. En este sentido, el Banxico espera que, en ausencia de nuevos choques, la inflación general pudiera cerrar el 2017 por encima de 5% y finalmente acercarse a la parte central del rango objetivo de 3% hacia finales del 2018.

En lo que respecta a la inflación subyacente (que excluye las fluctuaciones de los precios de energéticos y alimentos), Banxico anticipa que el 2017 concluya con un nivel entre 4.5 y 5.0% y que para el cierre del 2018 el nivel se acerque más a 3.5 por ciento. Para lograr esto, el Banxico está consciente de que debe seguir actuando de manera oportuna y decidida ya que, de lo contrario, corre el riesgo de que las expectativas inflacionarias de mediano y largo plazos se deterioren.

En específico, el Banxico reconoce que haber incrementado la tasa de interés en 100 puntos base, hasta 6.75%, durante los primeros cinco meses del año ha sido clave para evitar contagios al proceso de formación de precios, anclar las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la política monetaria a la convergencia de la inflación a su meta .

En mi opinión, esto quiere decir que el banco central continuará subiendo la tasa de interés de referencia en lo que resta del año a pesar de que no se anticipan presiones inflacionarias por el lado de la demanda agregada. ¿Cuántas veces? Esto dependerá de varios factores entre los que se encuentran: i) el comportamiento de las expectativas de inflación; ii) el comportamiento del tipo de cambio; iii) el comportamiento de los precios de bienes agropecuarios; iv) el comportamiento de los precios de los energéticos; v) la evolución de la actividad económica doméstica; vi) el rumbo de la política monetaria en Estados Unidos; vii) las acciones de política fiscal que tome la nueva administración en Estados Unidos; y viii) las acciones en política comercial y migratoria que pueda tomar Estados Unidos.

En ausencia de choques importantes en estos factores, el escenario base es que Banxico podría subir la tasa de interés de referencia en cuando menos 75 puntos base para ubicarla en 7.50%, mientras que en el escenario menos agresivo, el alza probablemente se ubicaría en 50 puntos base. Sin embargo, dado el panorama de riesgos, se ve más probable un escenario de alzas por arriba de 75 puntos base que uno por debajo de esa magnitud.

Por otro lado, el Banxico destacó que la actividad económica en México en el 2017 se desacelerará menos de lo esperado como resultado de una recuperación continua en la economía de Estados Unidos y, en especial, en el sector manufacturero que es clave para el componente exportador de nuestra economía.

No obstante, el banco reconoció que, en el corto plazo, la economía mexicana probablemente siga creciendo por debajo de su potencial por la incertidumbre relativa al futuro de la relación económica entre México y Estados Unidos. En conclusión, el informe refleja un Banxico al que no le temblará la mano al seguir subiendo las tasas.

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