El viernes de la semana pasada, Banxico anunció su primera decisión monetaria del año, manteniendo la tasa de interés de referencia sin cambios en 3.5%, como era ampliamente esperado por la mayoría de los analistas y como estaba totalmente descontado en el mercado secundario.

En su comunicado, Banxico reconoció que la economía mundial, y sobre todo la de Estados Unidos, ha seguido recuperándose, y destacó los bajos niveles de inflación en las principales economías del mundo desarrollado. Asimismo, el comunicado enfatizó el riesgo de desestabilización que enfrentan algunas economías emergentes, especialmente aquéllas con desequilibrios macroeconómicos, como resultado del comienzo del tapering . Como mencionamos en este espacio, la reversión de la gran ola de liquidez que inundó la economía global está presionando los valores relativos de las divisas de países con una dependencia importante del financiamiento externo.

Asimismo, Banxico reconoció que la actividad económica en nuestro país ha sido débil pero que hay evidencia de una recuperación muy gradual impulsada principalmente por la demanda externa y una incipiente reactivación de la demanda interna. No obstante esta recuperación, el banco central fue enfático al mencionar que la economía mexicana todavía exhibe un nivel importante de capacidad ociosa en los factores de la producción. Este punto es importante porque es una de las razones principales por las cuales Banxico decidió mantener su política monetaria sin cambios, a pesar de que la inflación tuvo un repunte importante durante las últimas quincenas, llevando la cifra anualizada a superar la banda de tolerancia de Banxico de 2-4 por ciento. A pesar de esta situación, Banxico considera que el incremento en la inflación es consecuencia de un choque creado por los nuevos impuestos, que hasta ahora no ha producido efectos secundarios ni contaminado las expectativas inflacionarias de mediano y largo plazo, y que la inflación volverá a la banda objetivo de Banxico durante el segundo trimestre. Esto va en línea con lo publicado en el último Informe Trimestral sobre la Inflación del 2013, en el cual Banxico destacó que, en ausencia de choques por el lado de la oferta, no se anticipaban presiones inflacionarias en el 2014.

Como siempre, Banxico mantuvo su postura de mantenerse vigilante ante cualquier contaminación de las expectativas de inflación derivado del reciente comportamiento de los precios. Adicionalmente, el banco central mencionó que estará vigilante al impacto que pudiera tener la depreciación del tipo de cambio en el comportamiento de algunos precios. Aunque el tipo de cambio probablemente siga presionado por el entorno internacional, la opinión de este columnista es que Banxico no seguirá los pasos de otros bancos centrales emergentes que han modificado su política monetaria como resultado principal de la depreciación de sus monedas. En la opinión de este columnista, los fundamentales de México son sólidos y la depreciación del peso frente al dólar debe ser un fenómeno temporal que no impactará la dinámica inflacionaria. Aunque las tasas de interés en México están en territorio negativo en términos reales, no anticipamos un cambio de postura monetaria de Banxico durante por lo menos la primera mitad del año.