Tienen tal certeza del tamaño de su poder que pueden tratar con desprecio y prepotencia a una de las instituciones básicas de la estabilidad financiera de este país.

Desde la cúpula del poder de la 4T no sólo se brincaron cualquier opinión que pudiera tener el Banco de México en la presentación de una iniciativa que vulnera su soberanía y pone en peligro la estabilidad de sus vínculos internacionales, sino que fueron a engañar a la Junta de Gobierno del propio banco con la promesa de un trabajo conjunto para no cometer una barbaridad legislativa.

Está claro que las propias autoridades del Banxico fueron ingenuas al creer que los morenistas que se fueron a meter al bunker del banco central iban con la buena intención de enriquecer la iniciativa que ya habían presentado, cuando realmente iban sólo por la foto y a ganar tiempo para ejecutar la decisión ya tomada.

Y como remate de ese desprecio y prepotencia buscan que la historia no se cuente a la opinión pública. Y además insultan a los integrantes del Banxico a los que acusan de menospreciar a los migrantes y de ser empleados de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Las formas de la 4T con el Banco de México dejan ver que lo que cuenta es sólo lo que ellos piensan, lo que alguien logra colocar en el frágil oído de quien toma las decisiones y que a partir de ahí viene la orden terminante de que se lleve a cabo sí o sí.

En las motivaciones de esta barbaridad legislativa puede haber, desde las razones comerciales de un banquero y la urgencia de mover las divisas del Banco del Bienestar y su pretendida red de sucursales, hasta la realidad de que las organizaciones del crimen organizado serán beneficiarias de ese acceso garantizado al mercado financiero de los dólares, vengan de donde vengan.

En el fondo de esta medida, que ahora tiene que aprobar la mayoría que tiene el presidente en la Cámara de Diputados, está el mensaje de que ya está en marcha la segunda etapa de la Cuarta Transformación. Esa que incluye meterse en los cimientos legales del país para dejar este tipo de huellas.

Está muy mal que con estas modificaciones a la Ley del Banco de México la 4T exponga al banco central a tener que asumir los dólares del mercado, captados a través de las ventanillas de la banca comercial, sin poder tener control del origen de los recursos.

Es terrible que alguna institución internacional, aplicando sus propias leyes de prevención de lavado de dinero, le cierren la puerta al Banco de México para mantener esa fluida comunicación financiera que hoy existe.

Pero es mucho peor que en un desplante de autoritarismo se muestre que la autonomía del Banco de México llega hasta donde quiere el poder. Y que, así como hoy se modifica la ley para obligarlos a aceptar esos dólares, mañana pueden impulsar cualquier otra modificación legal.

Este es el camino perfecto a la desconfianza total en la economía mexicana.

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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