Esta semana Banxico realizará su segundo anuncio de política monetaria del año y el mercado anticipa que la tasa se mantendrá sin cambios, en 7.5 por ciento. Sin embargo, la pausa no necesariamente significaría que Banxico pondría fin al actual ciclo de alzas que comenzó en diciembre del 2015 y que ha llevado la tasa de interés de referencia de 3.0 a 7.5 por ciento.

Aunque la encuesta mensual de pronósticos económicos más reciente realizada por Banamex, arroja una mediana de expectativas de la tasa de fondeo para el cierre del 2018 de 7.50%, el rango va desde 6.50% hasta 8.25 por ciento.

Asimismo, son 13 los analistas que anticipan que el siguiente movimiento de Banxico será un alza de un cuarto de punto, mientras que sólo siete esperan una reducción equivalente.

En la opinión de este columnista, Banxico hará una pausa en esta reunión y estará listo para incrementar la tasa de interés de referencia dependiendo del comportamiento de las cifras de inflación y el tipo de cambio conforme nos acerquemos a la elección presidencial del 1 de julio.

Una de las razones detrás de un rango tan amplio en las expectativas de cierre de año para la tasa de referencia está ligada a la incertidumbre que rodea el resultado de las elecciones y la conclusión de las negociaciones del TLCAN.

Si la renegociación del TLCAN llega a buen puerto, como todo parece indicar, el tipo de cambio se podría fortalecer o mantenerse estable, dando a Banxico más espacio para mantener la tasa de interés sin cambio.

Sin embargo, si el tipo de cambio comienza a debilitarse como resultado de la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales del 1 de julio y el rumbo futuro de la política económica —en especial el futuro de las reformas estructurales implementadas en los últimos años—, Banxico se podría ver obligado a actuar elevando la tasa de interés en más de una ocasión durante la segunda mitad del año.

La decisión de Banxico de adoptar una trayectoria de alzas, que hasta ahora ha sido mucho más agresiva que la de la Fed, ha tenido como principal objetivo evitar que ciertos factores detrás del repunte inflacionario observado en el 2017 provoquen un deterioro en las expectativas de inflación y contaminen el proceso de formación de precios.

En pocas palabras, ante el deterioro en el balance de riesgos para la inflación, Banxico ha tratado de mandar la señal de que actuará de manera vigilante para evitar que los incrementos de precios en las gasolinas y de los insumos dolarizados tengan impactos de segunda ronda en la formación de otros precios.

Aunque las presiones inflacionarias observadas durante el 2017 se han venido disipando gradualmente en lo que va del 2018, el balance de riesgos de la inflación no ha mejorado lo suficiente como para que la inflación llegue a la meta de 3.0% durante este año.

Dadas estas circunstancias es muy posible que, aunque Banxico mantenga la tasa sin cambio en la reunión de esta semana, el comunicado mantendría un tono restrictivo, dejando la puerta abierta a futuros incrementos.

Aunque Banxico es una entidad autónoma e independiente, las elecciones presidenciales en nuestro país podrían generar incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros locales y el mercado cambiario. Banxico estará atento al impacto del resultado electoral en las variables financieras y podría verse obligado a tomar medidas para contener la volatilidad del tipo de cambio.

Tomando en cuenta estos factores, Banxico podría verse obligado a subir, de manera temporal, la tasa de interés de referencia entre 0.25 y 0.50 por ciento.

En el pasado, Banxico ha enfrentado la volatilidad en los mercados financieros fortaleciendo el marco macroeconómico mediante ajustes monetarios a tiempo y recomendando al gobierno realizar ajustes fiscales. Esta ocasión no será diferente.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.