La semana pasada el Banco de México (Banxico) publicó su Informe Trimestral de Inflación correspondiente al cuarto trimestre del 2013. En el informe, Banxico siguió una tónica muy similar a la contenida en las minutas de su última junta de política monetaria publicadas hace un par de semanas.

Banxico volvió a destacar que la actividad económica en México debería repuntar como resultado de una mejoría tangible en la recuperación de Estados Unidos y de un desplazamiento más ágil y agresivo del gasto y la inversión pública. Asimismo, el banco central hizo un balance de los riesgos para el mundo emergente y la volatilidad en los mercados provocados por la decisión de la Reserva Federal de comenzar a retirar parte de la gran cantidad de liquidez que había venido inyectando.

Banxico indicó que esta situación está provocando una fuerte salida de recursos de las economías emergentes, pero que hasta ahora los mercados han discriminado entre los diferentes países emergentes de acuerdo con su situación macroeconómica y financiera.

En cuanto a la inflación, Banxico confirmó que a pesar del deterioro en el balance de riesgos inflacionarios, la trayectoria de precios se encuentra dentro de lo manejable y bajo control.

Asimismo, indicó que el proceso de formación de expectativas de inflación no ha sido contaminado por el aumento provocado en los precios de algunos bienes y servicios como consecuencia de la reforma fiscal, reafirmando que la inflación debería presentar un cambio de trayectoria durante el segundo trimestre y comenzar a converger hacia el objetivo de largo plazo de 3% hacia finales del 2015.

Para la mayoría de los observadores, la información contenida en el Informe Trimestral de Inflación confirma la expectativa de que Banxico mantendrá la tasa de interés de referencia sin cambio en su próxima junta de política monetaria y probablemente durante lo que resta del año.

A pesar de la volatilidad en los mercados y aunque otros bancos centrales emergentes han tenido que actuar incrementando la tasa de referencia -en algunos casos de manera considerable- para defenderse de la fuga de capitales y apuntalar sus monedas, Banxico fue bastante claro en marcar su distancia con respecto a estos casos.

En la opinión de este columnista, los argumentos principales de Banxico para no actuar se pueden resumir de la siguiente manera: i) el repunte inflacionario es consecuencia de un choque exógeno provocado por los aumentos en impuestos y no como resultado de un sobrecalentamiento de la demanda agregada; ii) aunque la perspectiva de crecimiento ha mejorado, la recuperación de la economía mexicana es aún incipiente y existe todavía un nivel importante de recursos ociosos; iii) la volatilidad en el tipo de cambio no ha provocado una contaminación del proceso de formación de precios; iv) el peso mexicano se ha depreciado pero su comportamiento ha sido muy superior al de otras monedas emergentes; v) la economía mexicana se encuentra bien preparada desde el punto de vista fundamental para aguantar un recrudecimiento de la crisis de mercados emergentes.

Aunque Banxico seguramente se mantendrá vigilante ante el comportamiento de los precios y las expectativas de inflación de mediano plazo sin desestimar la resaca que pudiera tener la volatilidad internacional sobre el peso, lo más probable es que Banxico mantenga las tasas sin cambio durante el resto del 2014.