En la Casa Blanca, Steve Bannon tuvo influencia; ahora, desde Breitbar News, tiene poder

Bannon moldea la mente de Trump. El presidente, un actor. Bannon es la ideología, Trump las ocurrencias; Bannon es la guerra, Trump un mediocre soldado. Bannon es la versión racista de Samuel Huntington y Trump la versión humana de los Simpson.

Bannon reconoce que durante su estadía en la Casa Blanca tuvo influencia, pero ahora, en su regreso al tanque mediático Breitbar News, tendrá poder.

Para Bannon, China sostiene una guerra económica contra Estados Unidos. Su deseo es que dentro de 100 años el mundo mire hacia atrás y reconozca que el sistema mercantilista confuciano perdió la guerra a manos del sistema judeocristiano . Lo comentó hace algunas horas a redactores del semanario The Economist en su propia casa. Los invitó a charlar en su comedor con iconografía cristiana .

Bannon confiesa a The Economist algunos nombres de sus enemigos. Sobre Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana en el Senado, asegura que lo va a iluminar; sobre el Partido de Davos , Bannon lo ubica como el enemigo del nacionalismo económico por su obsesión radical hacia el libre comercio.

Durante la charla, Bannon menciona a las élites de Silicon Valley y Wall Street como un equipo de globalistas que han marginado a los compatriotas estadounidenses . Es decir, a la cuna de la innovación tecnológica y a los hacedores de valor monetario.

Bannon se convierte en una especie de juez especializado en temas del mundo tangible y no del ingrávido. La polémica del momento. La robotización que desaparece al pensamiento fordista; al mundo de la industria pesada.

Para Bannon, Estados Unidos está perdiendo la batalla comercial porque ya perdió sus fronteras. Steve Jobs, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg como antipatriotas por no pensar en fronteras. America first.

Durante la conversación, no pudo faltar uno de los anatemas obsesivos de Trump: Obama. Bannon asegura que la victoria del actual presidente ocurrió porque el país estaba sediento de cambio , y Obama no les dio lo suficiente. Dije, vamos por un mensaje nacionalista, vamos a ser bárbaros y vamos a ganar .

Steve Bannon, miembro de una familia obrera de Virginia, estado donde ocurrió la tragedia de Charlottesville hace dos semanas, cubre las coordenadas de Trump, Hollywood y Wall Street. Su paso por las dos escalas lo llevaron a la cabeza de Trump candidato, el personaje que tenía que mentir a todas horas para aspirar a la Casa Blanca. Lo hizo.

Cuenta Larry Rubin que Bannon hizo mancuerna con Reince Priebus durante el último trimestre. Ambos, relevados por Trump para darle el timón del despacho al general John Kelly y para oxigenar a Kushner.

Bannon desocupa la oficina en la Casa Blanca pero no se queda en el interior de la cabeza de Trump. Con su salida gana grados de libertad, misma que utilizará sin chocar los dientes.

El muro, el TLCAN, los musulmanes y China son cuatro variables que permanecerán inmutables en el guión de Trump escrito por Bannon.

Para México, los aliados a conquistar son los legisladores republicanos. Los que cerrarán el paso a Trump.