Las cifras no mienten: el gobierno federal pretendía que MVS pagara por el refrendo de las concesiones en la banda 2.5 gigahertz 27,000 millones de pesos a plazos. Ni siquiera de contado.

Por su parte, la máxima oferta que llegó a hacer MVS fue de 104 millones de pesos en total, por los mismos 190 megahertz.

Las partes no llegaron a un acuerdo después de seis años de negociaciones.

Un sexenio completo, durante el cual MVS tuvo la oportunidad de alcanzar un acuerdo con el gobierno federal.

Un sexenio completo que, visto desde la perspectiva del interés nacional, se desperdició porque, mientras en el mundo avanza la tecnología y se aprovechan las mejores bandas, en México éstas se mantuvieron sin uso.

Fueron seis años de conversaciones. Tan sólo en la gestión de Dionisio Pérez Jácome, al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tuvo 20 reuniones.

Al final, MVS, encabezado por Joaquín Vargas, no cedió en su postura de pretender pagar un precio ínfimo.

No quiso aceptar tampoco que se dividieran los 190 megahertz del espectro para colocar en subasta una porción y fijar el precio a partir del valor de mercado.

En su último intento, MVS propuso crear un consorcio en el que participarían otros operadores; entre ellos, Clearwire, como socio tecnológico.

Precisamente, éste último operador en su reporte anual del 2010 ante la Securities and Exchange Commission valuó la banda de 2.5 Ghz que opera, en su equivalente a 0.29 dólares por cada megahertz por población (MHz/pop).

Tal valuación es congruente con el precio de 0.25 dólares por MHz/pop nacional que pagaron en México, en promedio, los concesionarios en la licitación de las bandas de 1.7 y 1.9 GHz, en el 2010.

De acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la última propuesta de contraprestación que hizo el gobierno federal a MVS fue de 0.105 dólares por MHz/pop nacional que a valor presente, representaría alrededor de 27,000 millones de pesos por los 190 megahertz.

Y tal cantidad la podía pagar MVS en parcialidades, a pesar de que la práctica internacional ha sido la de asignar el espectro mediante un solo pago.

En México, se ha optado por cobrar un pago de entrada, más el pago de derechos anuales a lo largo de la duración de la concesión.

La propuesta gubernamental fue rechazada por la empresa.

En cambio, MVS ofreció pagar 0.4 centavos de dólar por MHz/pop nacional.

Es decir, únicamente 0.38% de la valuación de 0.105 dólares por MHz/pop nacional.

Esta oferta equivalía a que el gobierno aceptara en pago alrededor de 104 millones de pesos, en lugar de los 27,000 millones de pesos.

De ese tamaño fue la diferencia entre la cantidad que pretendía cobrar el gobierno mexicano y la que pretendía pagar MVS.

Joaquín Vargas, de MVS, pretende mostrar el rescate de la banda 2.5 gigahertz por parte del gobierno federal como un chantaje fundado en un acto de censura.

Resulta muy mediático el argumento pero la verdad choca de frente no sólo con el tema de la negociación de la contraprestación, sino con el del uso de la banda.

MVS como lo documentó El Economista, tenía prácticamente desierta la banda; es decir, sin uso. Incluso trató de engañar a las autoridades con usuarios fantasma.

Los dos argumentos sobre los que basó el gobierno federal su decisión de rescatar la banda 2.5 gigahertz son contundentes e irrebatibles.

La historia paralela que cuentan los de MVS es muy estridente pero, la verdad, no tiene mucho sustento en relación con el tema de la negociación de la contraprestación y la falta de uso del espectro.

CUENTOS VERAS

A pesar de que la nota roja predomina sobre lo que ocurre en Nuevo León, lo cierto es que esa entidad palpita -y fuerte- en términos económicos. Para el cierre de este año, el gobernador del estado, Rodrigo Medina, estima que cerrará con dos puntos porcentuales por encima del crecimiento del Producto Interno Bruto nacional y rebasará los 2,000 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa. El Gobernador regio, recientemente, atrajo 150 millones de dólares de inversión de la empresa Lego y 50 millones de dólares la semana pasada. Además, trae entre manos otra cuantiosa inversión extranjera que mantiene en la más estricta confidencialidad.

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