La desconfianza sigue presente en el viejo continente, a pesar de los planes adoptados por la banca para alcanzar las exigencias impuestas por la Autoridad Bancaria Europea, al menos es lo que refleja los depósitos bancarios a un día del Banco Central Europeo (BCE) que volvieron a registrar niveles récord.

Ayer, el BCE hizo público los datos referentes al dinero que la banca comercial deposita en la entidad emisora, la cantidad asciende a 511,000 millones de euros, cerca del récord histórico registrado a mitad de enero cuando, de acuerdo con el BCE, los depósitos sumaron 528,184 millones de euros.

Este comportamiento muestra que las entidades financieras siguen sin prestarse entre ellas y prefieren refugiarse en su banco central, esto a pesar de que la rentabilidad que obtienen por los depósitos a un día es de 0.25%, mientras que fiarlo a otros supondría recibir una retribución de 1.73 por ciento.

Históricamente, la facilidad de depósito del BCE ha reflejado la desconfianza entre los bancos a la hora de prestarse dinero, pero las nuevas marcas históricas logradas desde comienzos de año están haciendo perder cierta fiabilidad de este indicador.

De ahí que los expertos recomienden que para medir de forma más exacta la tensión en el mercado y entre los bancos, hay que fijarse en otras referencias como pueden ser la evolución de los Credit Default Swaps, los diferenciales, las subastas, y las emisiones.

Y es que desde el pasado 21 de diciembre, cuando el BCE celebró su primera subasta de liquidez a tres años en la que 523 entidades europeas recibieron más de 489,000 millones de euros, los depósitos han crecido día a día; desde el cierre del 2011 y hasta el pasado viernes se observaba un aumento de 23.57% en el dinero depositado.

La nueva facilidad de crédito para la banca europea en la que las entidades pueden solicitar liquidez sin límite y vencimiento a tres años y a un tipo de interés muy ventajoso, tenía como objetivo abrir la llave del crédito para que familias y pequeñas empresas pudieran acceder a ellos, lo cual no se ha conseguido del todo y las entidades se han decido por la compra masiva de deuda y por dejar parte de su dinero en los depósitos del BCE.

La próxima subasta de préstamos con vencimiento a tres años está prevista para el 29 de este mes, por el momento se estima que podría suministrar un volumen que va desde los 325,000 millones de euros hasta el medio billón.

Goldman Sachs ha informado a sus clientes de que las entidades europeas podrían doblar su petición de liquidez.

Y mientras los bancos buscan el resguardo del BCE, éste mantiene paralizada la compra de deuda pública de países periféricos, la semana pasada el organismo que preside Mario Draghi adquirió 124 millones de euros la semana pasada, la cifra es mínima aunque mayor a lo adquirido entre el 23 y el 27 de enero, cuandose gastó 63 millones; sin embargo, ambos casos se encuentran lejos de los 22,000 millones que invirtió a comienzos de agosto.

El Presidente el BCE debe considerar que la situación del mercado de deuda europeo se ha calmado por lo que su intervención es prácticamente innecesaria.

A pesar de las pocas compras que ha realizado la entidad, las primas de riesgo española e italiana la semana pasada se mantuvieron estables e incluso el riesgo de Italia se redujo de forma considerable al pasar de 403 a 377 puntos, mientras que el español se ubicó en 305 desde 310.

El BCE comenzó en mayo del 2010 a comprar deuda de Grecia y en agosto amplió el programa para adquirir bonos de Italia y España, esto a pesar de las reticencias del Bundesbank (banco central alemán).