Inicia un año interesante para Banxico con, cuando menos, tres temas relevantes: el cálculo del remanente de operación; el nuevo equilibrio de fuerzas al interior de la Junta de Gobierno con la llegada de Galia Borja, y la sucesión del gobernador a fin de año.

Hace casi tres semanas que la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados decidió posponer para el inicio de enero un análisis de la iniciativa del senador Ricardo Monreal para modificar la Ley del Banco de México (Banxico). Como se recordará, ese cambio legal busca que el banco central adquiera de manera obligatoria de la banca comercial los excedentes de billete en dólares que no puedan remitir mediante sus corresponsales a Estados Unidos.

Durante la discusión de esta iniciativa en diciembre, llamó la atención el silencio del secretario Herrera. Como presidente de la Comisión de Cambios y como asistente a las sesiones de la Junta de Gobierno del Banxico (con voz y sin voto) se esperaba un pronunciamiento de su parte. Es claro que Monreal no lanzó su ocurrente iniciativa sin el aval del presidente López Obrador. Eso explicó el mutismo de Herrera. Pero dada la reacción negativa que se desató, parecería que el presidente ahora ha lanzado “línea” para enterrar este despropósito. Lo hizo precisamente en la voz del secretario, quien la semana pasada en una entrevista fue contundente: “este proyecto de reforma pondría en peligro la autonomía del Banco. Si es un problema de 0.7% del total de remesas, lo podemos resolver a través de mecanismos operativos y no hacer un cambio a la ley de Banxico”.

¿Por qué el viraje de opinión del presidente? En el fondo sabe que la autonomía del Banco de México es un pilar fundamental. Pero para apaciguar y satisfacer a su base cuatrotera, de vez en vez arremete contra el banco central. Por ejemplo, mencionó que “es una exageración decir que está en riesgo la autonomía… son dogmatismos. Hasta el FMI se metió en la discusión”.

Luego espetó: “Pido a los directivos del Banco que sean representantes del pueblo y no empleados de los machuchones de las finanzas; que ayuden para que haya crecimiento y bienestar, porque se ajustan nada más al control de la inflación”. No se entendió que quiso decir con “machuchones” porque si pretendió usarlo como un término denigrante, no consultó el diccionario de la RAE: Un “machucho es una persona sosegada, juiciosa, prudente, sensata, un veterano mayor y maduro”.

¿Empleados de un machucho? Eso no se entiende. Pero lo grave es que López Obrador no comprenda la contribución que el control de la inflación tiene sobre el crecimiento y el bienestar. Desde hace años, el Banco suele terminar sus discursos con la frase: “la mejor contribución que Banxico puede hacer al crecimiento económico es perseverar en la estabilidad de precios”. No es una frase hueca; en efecto, la evidencia internacional y de México muestra que un entorno de estabilidad es el mejor incentivo para la inversión y la creación de empleos. Quizá el presidente quiera con ello revivir el debate del mandato dual para el banco central.

Inicia un año interesante para Banxico con, cuando menos, tres temas relevantes: el cálculo del remanente de operación que por ley deberá transferir al gobierno en abril; el nuevo equilibrio de fuerzas al interior de la Junta de Gobierno con la llegada de la nueva subgobernadora Galia Borja, y la sucesión del gobernador a fin de año.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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