De acuerdo con directivos de uno de los bancos sudamericanos más importantes, Bancolombia, la estrategia para incursionar en el mercado de proyectos verdes se enfoca a financiar cinco conceptos: la adopción de tecnologías para una producción más limpia; proyectos de eficiencia energética; energías renovables; construcción sostenible y Mecanismos de Desarrollo Limpio.

Para ello, se hace uso de productos financieros que: capitalizan a las pymes para que mejoren su eficiencia energética; mejoran las condiciones de créditos que mitiguen el impacto ambiental de la actividad empresarial; identifican proyectos que eleven la sostenibilidad energética; así como a través de crédito y asistencia técnica a corporativos, empresas y pymes para proyectos de eficiencia energética, energías renovables y producción más limpia.

Con estos productos se motiva a las empresas a cumplir con la normatividad ambiental y hacer eficiente el uso de sus recursos energéticos y naturales.

En esta iniciativa, Bancolombia es apoyada por sus aliados Echothermia, South Pole Carbon, Bancoldex, Corporación Financiera Internacional y el BID. El acompañamiento en los proyectos es integral, desde el estudio de factibilidad, pasando por la selección de la tecnología y el financiamiento, hasta la implementación.

Es elegible cualquier proyecto que reduzca el consumo de energía usada por unidad producida.

Algunos ejemplos son: equipos industriales para eficiencia energética, iluminación eficiente, calderas eficientes, motores y conductores de alta eficiencia eléctrica, transición a combustibles limpios y energías eólica, hídrica, de biomasa y geotérmica.

En materia de energías renovables se ha apoyado a empresas con alta generación de residuos orgánicos. Por ejemplo, proyectos de lagunas de oxidación en áreas de producción de frutales para utilizar el biogás en la obtención de energía eléctrica e inversiones en calderas de alta eficiencia para transformar la caña de azúcar.

Con estas experiencias, Bancolombia es pionera en el financiamiento de eficiencia energética en América Latina.

El esquema puede ser replicado en México gracias a que involucra recursos e instituciones a los que también tenemos acceso en nuestro país, como la participación de organismos multilaterales, empresas proveedoras de asistencia técnica y recursos de la Banca de Desarrollo.

La aplicación de estos esquemas por parte de la banca comercial mexicana acrecentaría su certidumbre y detonaría su participación con recursos propios en el financiamiento del mercado energético. Además, las empresas ambientalmente responsables accederían a capital y tecnología provenientes del mercado de carbono.

*Beatriz Margarita Zavariz Romero es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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