Cuetzalan, Pueblo Mágico ubicado en la sierra norte de Puebla. El municipio, con una fuerte influencia indígena (población náhuatl), alcanza los 50,000 habitantes. La ciudad es un centro comercial al que confluye la población de los diversos poblados y rancherías cercanas, particularmente los domingos.

Mientras que han proliferado las microfinancieras y las casas de empeño, el único banco en el municipio, Banamex, ha decidido cerrar sus puertas, después de más de 40 años de presencia ininterrumpida. Afecta no sólo a los habitantes de Cuetzalan, sino a 20 municipios de la sierra, indígenas en su mayoría, importantes productores de café.

A partir de este cierre cualquier ciudadano, cualquier negocio que requiere servicios bancarios tendrá que trasladarse a Zacapoaxtla, distante 33 km, en un camino endemoniado que se recorre en auto en 45 minutos.

La afectación de esta medida se verá a largo plazo. De inmediato ha causado enojo e irritación entre la población y sus autoridades, que durante años han sido clientes del único banco en Cuetzalan.

Cobrar un cheque, recibir una remesa, retirar efectivo, abrir un plazo fijo requerirá más de una hora de traslado. El costo de los servicios financieros para esta población tradicionalmente excluida crecerán en una proporción gigantesca.

Mientras en la delegación Miguel Hidalgo de la ciudad de México Banamex tiene 32 oficinas o en la ciudad de Puebla 29, con una cercanía enorme entre ellas, poblaciones como Cuetzalan sufren la lógica de la exclusión propia de las sociedades capitalistas. No amerita un poblado rural e indígena contar con Banamex.

Si Cuetzalan tuvo este banco durante años, ahora tendrá que aceptar que bajo la estrategia de Citi no vale la pena, no es redituable, no da suficientes márgenes de ganancia. ¿Cuántos dólares, de los 13,435 millones de dólares ganados por Citi-Banamex en el 2013 (aun después de descontar 235 millones por el fraude reciente) dejó de ganar por la sucursal de Cuetzalan? Los suficientes para desaparecerla.

Qué opinará el Consejo Nacional de Inclusión Financiera, que se propone promover mayor acceso y uso de productos y servicios financieros adecuados a las características y necesidades de los diversos segmentos de la población.

La decisión de Citi-Banamex es una clara expresión de discriminación económica. Su discurso sobre inclusión, educación financiera (Banamex ha sido pionero) y la responsabilidad social cae estrepitosamente. No dista del discurso de los políticos. Palabras huecas.

El director ejecutivo, Michael Corbat, recién escribió, a propósito del enorme fraude: Hace apenas dos semanas les escribí sobre la necesidad imperativa de que todos en esta firma actúen según los estándares éticos más altos . ¿Cuáles fueron los más altos estándares éticos que llevaron a cerrar la sucursal de Cuetzalan? ¿Tiene Banamex estándares éticos o estándares guiados por la máxima ganancia?

Banamex ha dado un paso importante para incrementar la exclusión financiera. A pesar de su discurso incluyente. Qué pena. Ojalá Banamex reconsidere su decisión, pues su trayectoria histórica le daría la razón.

*Experto en microfinanzas, coordina Cosechando Juntos lo Sembrado, SC.